Tebas prefiere televisión a salud

Javier Tebas, presidente de la Liga de Fútbol Profesional, comienza a parecerse políticamente a Ángel María Villar. Éste se amparaba en UEFA y FIFA para enfrentarse a las leyes españoles y a los organismos oficiales del país cuando estos discrepaban de sus actos. En dos ocasiones vivimos la posibilidad de que la selección española fuera eliminada de Europa. Se arguyó que había injerencias de las autoridades españolas y tal delito era condenado irremisiblemente por las multinacionales balompédicas. Tebas se ha permitido ningunear al gobierno de la Generalitat Valenciana, que a la vista de las predicciones, que anunciaban el domingo como el día más calurosos de la semana había pedido el cambio de horario. El partido Levante-Valencia iba a jugarse con evidente peligro para la salud de los protagonistas.

El señor Tebas, que ha hecho esfuerzo para acomodarse a la democracia, no ha dejado de creer que su poder se puede ejercer de manera omnímoda. Ha negado a la Consejería de Salud Valenciana potestad alguna para tomar la decisión de anular un partido a las doce de las mañana. Bastaba con trasladarlo a la noche para que el peligro fuere menos evidente, pero al señor Tebas le importan más los dineros de los contratos de televisión que los problemas que pudieran padecer futbolistas e incluso espectadores.

No pasó nada, al menos notoriamente, pero hubo que repartir botellines de agua para los espectadores así como viseras. La idea partió del Levante y se la apropió Tebas que en vista de que se mantenía su formula autoritaria aceptó patrocinar los auxilios a los espectadores.

Conviene recordar que un partido de fútbol se disputa mientras no haya decisión en contra de las autoridades competentes. Hay razones múltiples para anularlo. Por ejemplo, una sospecha de amenaza terrorista. La Liga de Fútbol no tiene potestad alguna por encima de las leyes españolas. Ninguna. Y es, además, organización que en si misma está sometida a lo que se disponga en la legislación. Cabría hasta la suspensión por orden de la Inspección de Trabajo si entendiera que existía peligro para los participantes, trabajadores de ambas entidades.

No ocurrió nada reseñable en referente a la salud y, sin embargo, no se puede pasar por alto que el señor Tebas trate de imponer, con el argumento de los contratos televisivos, la celebración de partidos de fútbol en los que con más de treinta grados de temperatura y ochenta y cinco por ciento de humedad pueden sufrir graves consecuencias físicas los protagonistas. Fundamentalmente conviene que alguien le diga que no está por encima de entidades que gobiernan con la responsabilidad del orden y la salud de los ciudadanos. Se ciscó en los requerimientos, de las autoridades valencianas. Tal vez por ser autonómicas le merecen menos consideración.

Posdata. El Madrid no echa de menos a Cristiano. La Juventus, si. Sigue sin marcar.