Mariano no era el deseado

Sigo sin creer que no llegará al Bernabéu un delantero galáctico. Mariano es sólo un parche. No era el deseado. El jugador, interesante, es sólo una pieza que cubra la ausencia de un tercer delantero. Una ocasión propicia, fundamentada en la oportunidad brindada por la aparición de los deseos del Sevilla. Ha sido agarrarse a un clavo ardiendo. Oportunidad para proporcionarle a Lopetegui un delantero de más fuste que Borja Mayoral. El entrenador prefería a Rodrigo, que tampoco era el sustituto ideal, y se ha tenido que conformar con Mariano futbolista, que en el equipo hizo apariciones muy interesantes en las que hizo pensar en un futuro brillante. Incomprensiblemente, el club prescindió de él y lo que vendió por ocho millones lo ha recuperado por veinticinco. Económicamente no ha sido gran operación financiera. Futbolísticamente no deja de ser aportación a tener en cuenta. Sin ser estrella ha de proporcionar apoyo al juego de ataque. En Francia confirmó sus buenas condiciones de delantero con instinto goleador.

La contratación ha sido recibida entusiásticamente por los medios informativos. Da la impresión de que ha habido conformismo. Se esperaba la llegada de una estrella y el club se ha sentido satisfecho con la recuperación de un jugador que apuntó alto y, como otros, ha sido recuperado tras salida económicamente fallida.

Mariano, probablemente, triunfará. Para el entrenador el fichaje no puede ser decepcionante porque le permite mejorar algunas alineaciones. No obstante, no es el relevo de Cristiano y sigue pareciéndome extraña la postura del club en esta temporada de contrataciones que han reforzado a sus más inmediatos adversarios. No cuadran las políticas de otros años con la del presente. Sigo creyendo que Florentino Pérez aún ha de sacar un as de la manga.

Posdata. La Liga de Fútbol Profesional se cisca en la salud de los futbolistas. El Levante-Valencia a las doce de la mañana es decisión de riesgo.