Guedes, nueva ilusión de Mestalla

Cuarenta millones de euros ya no son nada. Y menos en un mercado futbolístico en el que por un portero se han pagado ochenta y por algunos delanteros el precio está por encima de los cien. Al dueño del Valencia, Peter Lim, se le ha reprochado más de una vez su tacañería. Su falta de ambición en los fichajes produjo el gasto inútil de millones gracias a los sabios consejos de Jorge Mendes (el tanto por ciento). La nueva etapa ha traído alegría y el futbolista más deseado, el portugués Guedes, ya está en Mestalla a pesar de haber pertenecido al PSG, club dirigido y administrado por un jeque.

En Mestalla han podido echar cohetes porque la mayor ambición se ha cumplido. Lo deseaba el club, aspiraba a dirigirlo el entrenador y era el deseado por los aficionados que vieron en él la pasada temporada el mejor revulsivo. Sus compañeros lo han recibido también con palmas. En la precedente campaña fue la alegría de la huerta con la rapidez de sus incursiones hacia el área contraria. Marcó goles, no muchos, pero importantes, y proporcionó ocasiones a sus compañeros.

Una lesión cortó su trayectoria ascendente. Tras ella no volvió a ser tan brillante. Sin embargo, nadie puso en duda la conveniencia de que continuara en el club. Tras la decepción de Cornellá, el fichaje de Guedes ha devuelto la ilusión al valencianismo.

Guedes no protagonizó un Mundial muy brillante. Tampoco la selección portuguesa, en general, defendió su titulo europeo como se esperaba. Todos los pronósticos le son favorables. Hacía años que en Mestalla no existía una ilusión tan especial. Guedes ha despertado más esperanzas que en su día Kempes. Tal vez por ello se pueda pensar que quizá se ha exagerado un poco.

Lo sorprendente en este caso es el hecho de que Lim ha echado la casa por la ventana. Es lo menos que podía hacer después de fichajes tan brillantes como los de Pérez, Aderlán Santos y Abddennour, entre otros.

El Valencia celebra el contrato de la nueva estrella, pero el Centenario tiene cierta frustración. Lim sigue sin acabar el nuevo estadio como prometió.

Posdata. Se acaba el tiempo de los fichajes y en el Bernabéu siguen a la espera. Y no puede ser simplemente bueno.