Sergio García y Rahm, en caída libre

Francesco Molinari ha sido el primer italiano en ganar el Open Británico.  Para tal hazaña los españoles nos habíamos hecho a la idea de que contábamos con dos firmes aspirantes. Ninguno de los dos, Sergio García y Jon Rahm lograron pasar el corte. Ambos han sumado una decepción más. Para el joven vasco se estaba creando una imagen de nuevo e indiscutible campeón. Su arranque desde las filas del campo aficionando fue espectacular. Estaba en el cuarto lugar de la clasificación mundial y ya había sumado varios triunfos en torneos de Estados Unidos y Europa. Casi en un suspiro se ganó la tarjeta que da derecho a participar en los torneos más importantes de Estados Unidos. Estaba estableciendo modelo de carrera, propia de los grandes campeones. Ha sido sorprendente que en sus últimas apariciones no haya logrado jugar en los fines de semana. El corte lo ha alejado de los puestos a los que parece predestinado. No obstante, hay que darle margen de confianza.

Sergio García es un caso aparte. Fue un caso de feliz precocidad y fue llamado “El Niño” cuando deslumbró con su juego. Su biografía está llena de notables triunfos sellados con el Masters del año pasado. Aquella victoria pareció ser una desgracia. Se había pasado tiempo diciendo que no ganaría nunca uno de los grandes y después de conseguirlo comenzó a jugar de manera intrascendente aunque ganó en Asia su último torneo. Últimamente, no ha logrado pasar los cortes en las ocasiones en que ha sido anunciado como uno de los aspirantes a la victoria.

Sergio García ha tenido siempre como enemigo a su propio carácter. Ha roto palos, ha enviado al agua bolas en las que parecía que pretendía hacerlo. Ha discutido, ha mostrado gestos de mal carácter y ahora ha llegado a insinuar que no está para seguir jugando.

Ganar el Masters, la boda y el nacimiento de su hija, parecieron momentos en que ya no podía decaer anímicamente. Sin embargo, ha regresado al negativismo. Sólo ve oscuridades cuando todo parecía sonreírle. Se despidió de los periodistas españoles en Escocia con un adiós malhumorado. Ha descendido en la clasificación mundial de manera impropia. Este año se disputa en París la Ryder Cup y deberá formar parte del equipo europeo. Tiene toda la confianza del capitán, pero para entonces deberá reconciliarse consigo mismo. Él y Rahm estarán entre los grandes salvo que de aquí a entonces no sean capaces de recuperarse. Tal vez les vendría bien un descanso antes de reemprender la marcha. Ambos parecen  hastiados.

Posdata.  El Madrid está haciendo presentaciones de jugadores, pero  ninguno de alfombra roja. Florentino debe estar preparando la gran sorpresa.