Luis Enrique, cambios sin revolución

Luis Enrique ya ha tomado posesión y lo ha hecho mostrándose tal cual es.  Ha anunciado cambios, pero no revolución. Ha sido sincero al avisar de que contará con jugadores ya reconocidos, pero dará participación a la juventud. Da la impresión de que espera más de los que pueden ser el futuro que de quienes son el pasado aunque en algunos casos hayan sido protagonistas de notables hazañas. Cuenta con todos, pero no se casa con nadie. Habrá sorpresas. Su primera lista está próxima y sospecho que será examinada más que con lupa. Su primera decisión será estudiada desde puntos de vista diversos. No se pensará en las condiciones de los jugadores y las posibilidades de un determinado sistema de juego. Seguramente habrá quien vea en ciertas decisiones actitudes partidistas. Dado su próximo pasado veremos reacciones relacionados con colores.

La Roja acaba de salir de una gran decepción y se le exigirá que con sus llamadas alimente nuevas ilusiones. Tiene para septiembre el primer test. Inglaterra, que no ha tenido mala actuación en Rusia, será el adversario con quien competirá en la primera salida al césped. Tengo para mí que al margen de lo que haga como seleccionador, del resultado del equipo, el más severo examen estará en sus declaraciones. Hay una parte importante de los medios informativos que le aguarda con uñas.

Cada vez que se habla de Luis Enrique se echa mano de sus actitudes consideradas de escasa simpatía. En cuanto haga una declaración menos formal que la que ha hecho en la toma de posesión tendremos fiesta. Con Luis Enrique está asegurada la polémica. Me consta que en la peluquería de la que es cliente, y en los grupos de ciclistas aficionados con quienes se relaciona, tiene fama de cortés y simpático. Incluso habla de fútbol y sin fricciones. A lo mejor está por descubrir.

Posdata. Bahamontes ha cumplido noventa años y en el Tour no tiene sucesores. Los Alpes no han dejado satisfacciones. Aún nos quedan los Pirineos para homenajearle.