Croacia, con derecho a soñar

El Mundial está de estreno. Salvo Uruguay, dos veces campeón, no ha habido otro país tan pequeño como Croacia en la final. Hace unos años, cuando la Yugoslavia de Tito aún no se había desmembrado, existía una selección muy poderosa porque estaba formada por jugadores de lo que hoy son las repúblicas independientes. Sucede algo parecido con la URSS, que también ha perdido parte de su potencia por la misma razón. Es casi enternecedor que dos millones de ciudadanos croatas sueñen con ganar la copa que inventó Jules Rimet. Creo que no me excedo si digo que en la final a los dos millones de croatas se sumaran varios millones de aficionados de todo el mundo. Suele suceder que al considerado débil se le unen gentes un tanto románticas guiadas por el auxilio al más débil.

Francia ya sabe lo que es jugar finales y hasta ganó una. Francia acude como favorita. Croacia ha llegado hasta el encuentro final después de disputar tres prorrogas y hasta ganar con los penaltis. Contra Inglaterra no se llegó a la cruel tanda de los máximos castigos gracias a un descuido inglés y la oportunidad de Mandzukic, delantero que pelea hasta la última pelota y se pelea que con los defensas más expeditivos.

Francia llega con todos los pronunciamientos favorables. Es equipo con figuras de trascendencia mundial. Cuenta con jugadores que son el deseo más o menos simulados de los grandes europeos. Entre ellos, el Real Madrid que ha de tratar de suplir al ingrato portugués por alguno de los más destacados del equipo que dirige Deschamps.

La final podría ser la consagración de Croacia selección que vive en el exilio. Sus mejores jugadores pertenecen a clubes de mayor importancia social y económica que los radicados en su país. Contra Inglaterra los pronósticos le eran desfavorables. Contra Francia sucederá lo mismo. No está descartado que ocurra como con las monedas al aire.

Posdata. Muerto Cristiano ya proponemos rey. Ya se pide el Balón de Oro para Modric.