Los goles de Cristiano no dejan cariño

Cristiano, el máximo goleador del Madrid, no puede compararse con Alfredo Di Stéfano. Cristiano ha seguido en la ola de gran crecimiento del club que nació en 1953. Ha ayudado a lograr altas cotas, pero la trascendencia de la sociedad no ha sido obra suya. Sí tuvo mucho que ver con Di Stéfano. Cuando éste llegó al Madrid los títulos se repartían entre Atlético de Madrid (entonces Atlético de Aviación) Valencia y Barcelona. El Madrid no destacaba en el podio de los años cuarenta. El subidón llegó cuando Di Stéfano llegó al Bernabéu. Con él arribaron las cinco primeras copas de Europa. Ciertamente, no tienen el mismo valor que las actuales, pero el impulso que tomó el club fue imparable.

Con Di Stéfano se cambió un equipo que compartía honores con uno que se hacía visible en todas las competiciones. El Madrid cambió su rumbo con la llegada de Di Stéfano. Éste ha dejado en la sociedad imagen imperecedera. Cristiano, solo goles. Estos son muy importantes, pero su paso por el club dentro de unos años será una nota en la historia, una página en las hemerotecas. Ha marcado muchos goles, pero ha conquistado poco cariño entre los socios. Se le ha admirado, pero no se le ha querido. Sus actitudes han roto con la tradición más acendrada.

Cristiano no sabía con quién se la jugaba. Florentino Pérez no era presidente al que se podía manipular constantemente. Jorge Mendes, el representante y todopoderoso consejero del portugués, no ha perdido la partida porque su operación le reportará doce millones de euros. Tensó la cuerda para que el Madrid aumentara los emolumentos del futbolista y éste, además, soñaba con que el club corriera con la sanción de Hacienda. El anuncio de que si no se le correspondía debidamente le llevaba a pedir la marcha fue maniobra errónea. Florentino Pérez sabe que a los 34 años no se puede pagar desmesuradamente lo que no va hacia arriba sino, presumiblemente, hacia abajo.
Hay gente que se pregunta quién pierde más si el club o el jugador. El club se siente muy honrado por los nueve años en que ha dado tardes importantes, pero no se ha planteado la operación desde el punto de vista económico. Un caballero que el día en que se gana por tercera vez consecutiva la Liga de Campeones sale del vestuario insinuando que se iba heló la sangre a los miles de aficionados que vieron en ello una de sus salidas de pata de banco y, formalmente, el anuncio de la traición.

Se equivoca si cree que fuera del Madrid seguirá ganando Balones de Oro. La Juve no tiene tanto poder como el Madrid para sumar votos.

Posdata. Es sintomático que encuestas y opiniones den por bueno el traspaso. Tanta gloria le de Dios como descanso nos deja.