Argentina, vencida y humillada

Es la peor Argentina que he visto en los Mundiales desde 1966, en que tuve que hacer una crónica para gloria de Inglaterra que jugaba en casa. Aquella selección y la que fue vapuleada por Holanda en el 74, fueron mucho mejores que la actual. Incluso la de Italia con  Maradona. Y por supuesto la de México en 1986. De Rusia los argentinos solo pueden sacar vergüenza. No han jugado al fútbol y se ha dedicado al juego sucio. Si alguien pretende justificar lo sucedido con la calificación de que son futbolistas cancheros como un elogio está equivocado. Caballero con un error garrafal, inconcebible en un guardameta tan veterano, puso a Croacia hacia el triunfo. Pero no fue el único culpable. El segundo tanto, el de Modric, fue un disparo magnifico y el de Rakitic, el tercero, la confirmación de una humillación. Croacia fue superior en todos los aspectos. Y Messi, de salud, bien.

Messi sueña que Bochini le pase el balón. Se da media vuelta y espera que sea Ardiles quien le ceda la pelota. En plena pesadilla se pregunta por qué no tiene al lado a Iniesta. Antes de despertarse lanza el balón  hacia la izquierda para que corra Jordi Alba y éste tampoco está. Ni Sergi Roberto por la derecha. Ni Busquets por detrás. A Messi se le hace de noche cuando sale al campo y comprueba que su seleccionador alinea a Mascherano y Enzo Pérez en el centro del campo. Más músculo. Poco cerebro. El ex valencianista sale a cortar el césped y lo que hay por encima del mismo. Y cuando tiene la ocasión de oro, toda la portería vacía para él, manda la pelota fuera. Messi nunca será un triunfador en Argentina mientras en la selección haya de todo menos la calidad tradicional del fútbol del país.

Argentina tuvo muy complicado clasificarse para el Mundial. Tenía sentido que padeciera tanto, dada la calidad de juego exhibida. Cayó goleada por España en partido amistoso y ello fue más que un síntoma. Afortunadamente para los argentinos, Croacia también salió poco convencida de la victoria. En realidad el empate le servía para seguir adelante. Tal vez por ello jugó de manera más conservadora de la esperada. Argentinos y croatas, que desaprovecharon las escasas, pero inmejorables  ocasiones de gol, no perdieron la oportunidad de mostrar la dureza impropia de estos campeonatos. Parecieron dos equipos de medio pelo de los que juegan al borde del reglamento porque no poseen mejores cualidades. No hubo fracturas de milagro.

En la segunda mitad al tiempo que Croacia mantuvo serenidad en el manejo del balón, Argentina se fue desmoronando. La impotencia acabó por ser la nota dominante y con ello juego despreciable. Al seleccionador, Sampaoli, se le ha venido encima toda su campaña llena de incertidumbres. A Dybala, que juega el fútbol, lo sacó cuando era tarde. El Mundial le está pasando factura.