El Madrid y Lopetegui dinamitan la Roja

A los seleccionadores se les echa o se los prorroga el contrato. Con Julen Lopetegui se han dado ambas circunstancias. Se le prolongó dos años más su labor al frente de la selección y se le ha echado en horas veinticuatro. José Luis Rubiales, presidente de la Federación, no podía mantener al frente del equipo nacional a un individuo que había sido traidor e inconfeso que, encima, pretendía no ser mártir. Lo hizo mal el Madrid y peor el técnico. Me equivoqué al creer que al estar por medio el Madrid no ardería Troya. Por una vez, sin que sirva de precedente, una pésima y lamentable operación del Madrid ha servido para que hayan puesto pies en pared hasta quienes nunca ven la menor paja en el ojo madridista.

Se ha creado indignación nacional. La decisión de fichar por el Madrid no ha sido bien vista y la decisión federativa de improvisar el nombre de Fernando Hierro tiene que ser entendida con la mejor buena fe. Al malagueño le ha caído encima todo el problema de una selección que aspiraba a mucho y que ahora está con los nervios de punta.

Hierro, aunque de pedigrí madridista, será consecuente, porque lo es, y medirá mucho sus actos. No se sintió feliz cuando su patrocinado para la prolongación del contrato, escupió en lo firmado.  En este momento tiene que someterse a la más ingrata de las labores: sustituir a quien se presuponía triunfador.

La selección no ha creado entusiasmos indescriptibles tras los partidos con Suiza y Túnez. El riesgo de comenzar con derrota ante Portugal sigue siendo la misma. No lo es más por el hecho de que Hierro esté al frente del equipo. Tiene pocas cosas que inventar. Se encuentra con la lista hecha y los sistemas de juego empleados muy conocidos. Nada es extraño para el nuevo seleccionador dado que estaba en la casa y había visto de cerca el devenir.

Es posible que si se dan malos resaltados se cargue contra Rubiales. Un presidente tiene la obligación de tomar medidas severas cuando uno que está a sus órdenes responde inadecuadamente. U oculta, como es en otros casos, una biografía poco impecable. Rubiales se la ha jugado porque lo que hoy es carga de dinamita contra el destituido y su patrocinador puede estallar en su cara. Hierro y Rubiales merecen comprensión y ayuda. Ellos no han dinamitado la Roja.

Posdata. Debajo del problema parece que está la mano negra del portugués  Jorge Mendes, representante de Lopetegui e íntimo de Cristiano. El viernes, Portugal.