En lugar de Rajoy dimitió Zidane

El Madrid nunca ha querido que dijeran que es más que un club como se dice del Barcelona. Error ¡qué inmenso error! que dijo Ricardo de la Cierva cuando fue elegido presidente del Gobierno Adolfo Suárez. En la mañana del jueves, cuando en las Cortes se debatía la Moción contra Mariano Rajoy, media España se desentendió de la censura y se echó las manos a la cabeza porque en lugar de Rajoy quien había dimitido era Zinedine Zidane. A partir de la una de la tarde el entrenador dimitido disminuyó el tamaño de las portadas políticas. Lo grande, lo gordo que había sucedido era el adiós del entrenador que acababa de ganar por tercera vez consecutiva la Liga de Campeones.

Los discursos de Pedro Sánchez también pasaron a segundo plano. De éste no consta que sea lector de “Marca”, como don Mariano, y por ello le sorprenderá menos que todo su esfuerzo para cambiar el gobierno del país tenga menos trascendencia que el adiós de Zidane. El Madrid siempre tiene a mano argumentos para ser protagonista. Hemos pasado del triunfo de Kiev, emponzoñado por el niño litri portugués, a los comentarios sobre posibles fichajes.

Estábamos en guardia por si viene Neymar. Por si a éste lo acompaña Mbaee y Cristiano se va al París Saint Germain, aunque a su madre le gustaría más que regresara al Manchester United, e inesperadamente aparece en pantalla Zidane, el hombre que no quería un portero porque le basta con Keylor Casilla y su hijo Luca, y dice que tiene cuerpo de ganador y como prevé que el equipo actual no tiene futuro tan esplendoroso como el que ha dirigido, prefiere irse a casa. Zidane ha dicho que ha terminado un ciclo y que los jugadores necesitan otro programa, otro librillo, otro discurso, otra metodología. En la rueda de preguntas dijo algo que debió sorprender a la afición madridista. De sus mejores recuerdos afirmó que para él fue “ganar la Liga que era lo máximo”. Hasta ahora habíamos creído que lo más grande era la Liga de Campeones. Un pequeño lapsus sin importancia.

Zidane difuminó la Moción de Censura constatando que el Madrid también es más que un club. Ha dicho adiós y su hasta luego ha recordado al de Pep Guardiola, que se fue cuando pensó que el Barça, que había ganado todo, empezaba a decaer.

Posdata. El madridismo no debe pasar cuidado. Habrá más portadas. Para el nuevo entrenador y fichajes de relumbrón. Tal vez alguno de los que no quería Zidane.