Neymar, futbolista con papá

Santiago Bernabéu no quería jugadores con papá.  Él, que de joven alternó en la noche madrileña y los espectáculos frívolos, conoció a las mamás de las vedettes. Bernabéu, que acompañó en estas lides a Rafael Barroso Sánchez-Guerra, portero del Atletic de Madrid y quien en 1943, desde su puesto de presidente de la Federación Española de Fútbol, lo nombró presidente del Real Madrid, desconfiaba de futbolistas acompañados de papá. Le recordaban a las mamás. Solía ponderar a los hijos de guardia civiles porque decía que llegaban al club muy disciplinados. Neymar, de quien se habla como posible fichaje madridista, es ejemplo palmario de futbolista con papá. Y en este caso hay que tentarse la ropa para negociar con él.

Al futbol español han venido profesionales brasileños de dos características bien distintas. Por aquí pasaron, y en algunos casos se quedaron con nosotros, hombres como Waldo, Vavá y más recientemente Mauro Silva, Donato y Senna. Eran de los que empleaban sus mejores armas en cada partido. Cumplían su contrato con toda clase de formalidades. Quienes los trajeron quedaron plenamente satisfechos de la inversión. En estos casos acabaron siendo más apreciados por su bonhomía que por su capacidad deportiva. En ambos capítulos fueron grandes.

Por nuestros clubes han pasado también genios futbolísticos cuyo rendimiento hubo que poner en solfa, Ocurrió con Romario, Ronaldo y Ronaldinho, pongamos por caso. Eran amantes de la nocturnidad, los viajes a Brasil para el Carnaval y hasta participantes en alguna boda fantasma. Ronaldo llegó al Barça y sus representantes, que acabaron en la cárcel, se lo llevaron a Italia y luego lo trajeron a Madrid. En la primera operación ingresaron 3.000 millones de las pesetas de entonces.

Neymar llegó a Barcelona por medio de una operación de la que seguiremos hablando mucho tiempo porque en ella hubo maravillas financieras. Se marchó al París Saint Germain y su papá, que se llevó el manso, la esquila y el cencerro en la primera operación, presumiblemente, consiguió en París el valor de un cuadro del Louvre. Y ello no basta. Ahora la compraventa apunta al Prado.

Neymar desea asistir a los cumpleaños de su hermana en su país. Una lesión es motivo suficiente para volver a casa y cuidarse allí. Le importó una higa que sus compañeros celebraran lo títulos franceses. No es de fiar. Cuando en el Barça pudo haber sido el hombre decisivo en ausencia de Messi no lo fue. Empieza a ser sospechoso que en Barcelona deseen que fiche por el Madrid.

Posdata. ¿Van a caber en Valdebebas tantos jugadores como se anuncia que fichará el Madrid?