La Liga, en su memoria histórica

El ascenso del Huesca a Primera División, además de que viste de azulgrana la competición con Barcelona, Levante y Eibar, es la constatación de que la Liga vuelve a sus orígenes. Cuando comenzó el campeonato había, entre los diez que compitieron en 1929, tres clubes que, aunque futbolísticamente eran importantes, económicamente eran modestos. Uno, el Europa, era club de barriada barcelonesa, donde permanece en Tercera, y Real Unión de Irún y Arenas de Guecho no pertenecían a capitales. En la actualidad en el torneo participan clubes que con todos los respetos pueden ser considerados simplemente invitados a la boda. Salvo el Villarreal, que ya ha participado en Liga de Campeones y se ha asentado en la categoría, Eibar viene a ser el Arenas de antaño, el Girona, la Real Unión, el Huesca es como el Europa y Leganés y Getafe son la reivindicación de las periferias como sucede en países de tanta tradición como Inglaterra y Argentina. Se ha producido una rebelión de las clases medias y en algún caso, muy modestas.

En contraposición a la estancia en la elite de clubes casi advenedizos, en Segunda se mantienen, aunque con aspiraciones renovadas, Zaragoza, Valladolid, Osasuna, Sporting, Oviedo y Granada de antigua militancia entre los mejores. La Segunda es un pozo del que resulta difícil salir y con toda clase de problemas como son los casos de clubes como Cádiz, Numancia, Tenerife, Albacete y Córdoba, amén de quienes pasaron por la clase alta como Córdoba, Gimnástico de Tarragona, Almería o Cultural y Deportiva Leonesa. Solamente seis de los veintidós que forman la Segunda no han sido primerdivisionistas. En la lista de las grandes decepciones y deambulando por Segunda B, hemos visto a Mallorca, Elche, Hércules, Pontevedra y Lleida. Perdidos en lontananza están Castellón y Recreativo, dos finalistas de copa.

En tiempos en que los presupuestos, todos, están muy por encima de lo que fueron no hace muchos años, casi es reconfortante comprobar que con modestia, pero buena administración, es posible tocar la gloria futbolística. En ello estamos.

Posdata. Y a cuatro pasos está la final de Liga de Campeones. Esa es élite al alcance de muy pocos.