Xabi Prieto, gran ejemplo de la Real

Xabi Prieto ha sido jugador de la Real Sociedad desde niño hasta su jubilación, su despedida como profesional. Ha sido futbolista que ha merecido grandes admiraciones porque ha pertenecido al mundo de los futbolistas capaces de hacer del juego una manifestación casi intelectual. Ha sido de los que han hecho en el campo movimientos estéricos, jugadas de inspiración y han practicado una actividad en la que el individualismo no ha sido su principal faceta.

Xabi Prieto ha sido el emblema de la Real en años en que el equipo ha estado cerca de la gloria y ha descendido a los infiernos de Segunda. En   todas las etapas se ha mantenido fiel al club. Podía haber aspirado a contratos mucho más sustanciosos y a plantillas de mayor trascendencia. Su permanencia en la entidad donostiarra ha sido por voluntad propia. Su fidelidad ha sido tan ejemplar como las que protagonizaron en otros tiempos Arconada- renunció a fichar por el Madrid cuando lo quiso convencer Benjamin Toshack- Cortabarría, Celayeta, Górriz, Larrañaga, Zamora o Satrústegui por no citar más ejemplos. Hubo algún caso en que se produjo el traspaso, pero en ello tuvo mucho que ver el beneficio económico para el club.

La Real es entidad singular porque cuenta con una afición no solo leal, sino también amiga de su propia condición económica. Sus seguidores no entran en las aspiraciones de los grandes fichajes. Sus socios mantienen el carné tanto cuando hay partidos europeos como cuando hay que conformarse con estar en segunda línea. Un descenso nunca es un drama. En el viejo Atocha como en el moderno Anoeta nunca ha habido expresiones desaforadas. Los títulos de Liga y Copa, los años más importantes del club en las competiciones nacionales e internacionales, no cegaron a sus gentes y acogieron los años de caída con  admirable resignación.

En el ambiente realista no es de extrañar que haya jugadores como Xabi Prieto que han dedicado toda su vida deportiva a una sociedad en muchos aspectos ejemplarizante. Xabi ha dicho adiós y ha tenido menos fuegos artificiales que Iniesta y Torres, pero no por ello merece menos respeto por parte de los muchos aficionados españoles que, durante años, han visto en él a un  futbolista admirable. Desde muchos puntos de vista ha sido un ejemplo. Sobre todo para los niños que cada semana llenan de sueños sus partidos en La Concha.

Posdata. TVE debe tener vetado a Estudiantes. Siempre oculta sus resultados cuando ofrece los del resto de la categoría.