Batalla con las bayonetas caladas

El Manchester United-Sevilla fue batalla para infanterías con bayoneta calada. La ganó el francotirador que había estado a la espera de entrar en acción. Lo hizo cuando los enfrentamientos cara a cara eran la característica. Ben Yedder fue reclamado para que supliera a Muriel y en la primera jugada en que intervino batió a De Gea. Fue en el minuto 74 y cuatro después volvió a marcar. Fueroin casi dos tiros de gracia. Hasta ese momento las estrategias habían manado. Después de los tantos sevillistas el de Lukaku ya no tuvo trascendencia.

Todas las alabanzas serán para el goleador. Sin embargo, hasta que llegaron esos dos minutos felices la presencia fundamental fue la de Sergio Rico. Dos goles dan la victoria y la eliminatoria, pero los tantos evitados por el guardameta fueron las acciones que pusieron a su equipo en condición de salir triunfante de Old Tradford.

El Manchester United juega en “El teatro de los sueños”. Un sueño, gran ilusión, era para el Sevilla la eliminatoria que le podía sacar de la depresión de los últimos resultados en el Sánchez Pizjuán. Para salvar el escollo era preciso que no hubiera descuidos y que en todo momento se compitiera sin ahorrar energías y sin huir de los compromisos. Había que buscar el balón en todas las parcelas del campo. Para vencer era necesario doblegar a un conjunto que también estaba dispuesto a ofrecer desde la portería al área contraria todo su potencial físico y anímico. Especialmente en ataque, contra hombres de gran estatura, los sevillistas tenían que echar mano del físico. Y la habilidad, la buena colocación y el oportunismo fue lo que ofreció el central Lenglet.

Mourinho prescindió de Mata en la alineación inicial. Lo sacó cuando el encuentro estaba perdido. Era renunciar a la imaginación, al juego con cierta inspiración. Le bastaba con el fútbol de contra, con el juego lo más directo posible. El Manchester no se entretenía en tejer. El Sevilla, por el contrario, pudo a Banega y Nzonzi en el centro del campo para que el balón pudiera discurrir por cauces distintos. Buscaba más la precisión en el pase que el riesgo del balonazo largo. Mourinho tuvo en su mente anular a Banega y para ello le puso vigilancia. Durante bastantes minutos lo maniató lo que sirvió para que Nzonzi se hiciera con el puente de mano. Cuando el argentino comenzó a desarrollar su sabiduría futbolística el equipo creó más juego, y contuvo al Manchester. Cuando el argentino cobró todo su potencial la mejoría sevillistas fue notoria.

Rico hizo tal vez la parada de la noche cuando Fellaini disparó con potencia y desde cerca. Frustrado el mejor remate manchesteriano el resto de incursiones al área de Sergio Rico fueron barullos sin remate final. El tanto de Lukaku no fue ni para el consuelo.