Al fin marcó Messi al Chelsea

Hubo que esperar al segundo tiempo para que el pretendido duelo entre Hazard y Messi acabara siendo entre éste y William. Hubo que aguardar a la segunda mitad para que el juego cobrara más velocidad, más intensidad de la que se había presenciado con anterioridad. William, que estrelló dos disparos en los postes de Ter Stegen, consiguió en la tercera intentona poner en ventaja al Chelsea. Cinco defensas del Chelsea, con Azpilicueta de mandón, expeditivo y con la mayor capacidad de anticipación de los suyos, cortaron las incursiones de Messi. Cada vez que se acercaba al área tenía tres contrarios delante. Pero al fin cuando su equipo más lo necesitaba recibió un pase de Iniesta y también como William, de tiro raso y junto al palo, consiguió el empate. El gol vale ventaja para el Camp Nou.

El Barcelona se plantó en el campo del Chelsea con su sistema habitual. Mucho pase, mucha horizontalidad. Muy de cortita y al pie. Mucho control. Mucha lentitud en el ataque. Tuvo más la pelota durante media hora y en el último cuarto William resolvió por su cuenta que el presumible duelo entre Hazard y Messi lo tenía que desmontar. Estaba dispuesto a decir aquí estoy yo y todo el peligro de su equipo lo creó él con sus remates. Protagonizó dos en las que Ter Stegen no tenía nada que hacer salvo ser un mirón más.

No hay jugador importante, decisivo en su equipo a quien que no se le quiera comparar con Messi. Hay cierta obsesión por poner al argentino como punto de mira y Hazard tenía casi la obligación de justificar su excelencia. Messi nunca le había marcado un gol al Chelsea y para tener alguna seguridad para el encuentro de vuelta era necesario que rompiera el maleficio y, finalmente, lo hizo. No faltó, la jugada en la que le bastó la insinuación para que le saliera el regate. Hazard intentó la diana y en la primera intención le salió el tiro muy alto. La volea de los últimos instantes del primer periodo le salió también por encima del larguero.

Ambos entrenadores se temieron y los dos quisieron imponer el sistema que en teoría más les beneficiaba. La verticalidad del Chelsea propiciaba más peligros que el toque obsesivo barcelonista. Cuando el juego se volvió más convulso, menos estudiado creció la emoción y la incertidumbre. El Barça salió vivo, pero le costó en demasía marcar el gol.

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