Más mohína que harina

Ronaldo

Cuando no hay harina todo es mohína. Recurso dialéctico para justificar lo que está ocurriendo en Real Madrid y el Atlético. En la Casa Blanca ha habido que reunir a los hombres con más peso en el vestuario para que se fueran a almorzar con Cristiano y le levantaran la moral deportiva ya que aumentarle el salario no está en sus manos. Entre los colchoneros comienza a crecer la opinión de que el ciclo del cholismo se ha acabado. La eliminación copera tras la caída en Liga de Campeones han sido dos pruebas para las que no estaba preparada la familia rojiblanca.

En el Madrid ha habido pequeño repunte en su valor futbolístico con la goleada al Deportivo, pero parece que lo de Cristiano no tiene fácil arreglo. Ha caído en depresión. O por lo menos, no está superando la mohína. Encima, las lenguas de doble filo la han tomado con él por mirarse en el espejito para que este le dijera si seguía siendo el más guapo y la lesión le iba a dejar secuelas. Que no le suban el sueldo o le paguen lo que exige Hacienda tiene un pase, pero que encima le partan la cara no es de recibo. A Cristiano lo queremos rico, guapo y goleador. Contra el Depor superó el síndrome del gol porque le relegó con un par. Ahora, le toca seguir hacia arriba. Sergio Ramos, Marcelo y Modric insistirán en sus mensajes. Ha de volver como era aunque con un rasguño en la cara que eso, a fin de cuentas, lo arreglan fácilmente.

Lo del Atlético y el cholismo merece capítulo aparte. Y es que no somos nadie y menos eliminados. Hay atléticos de fe inquebrantable que se atreven a poner en duda a Simeone. Falta el canto de un euro para que empiecen a poner en solfa sus métodos. Y los del “profe” Ortega de quien dicen que los funde.

Pero todo pasa y todo llega aunque en este caso ninguno de los afectados quiera pasar. Menos mal que aún queda el recurso de “seguiremos luchando hasta el final” y “tenemos que  pensar en el próximo partido”. En este deporte, al final, se puede recurrir al fútbol es fútbol y a seguir barajando.

Posdata. Rafa Nadal se ha lesionado. No es el único. Hay demasiados nombres entre los mejores el mundo. Tal vez el calendario, como las escopetas, también lo carga el diablo.

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