Tormentas en el Bernabéu

Cielos y tierra sonríen a Valverde. El equipo va con las velas desplegadas al viento y surcando la temporada en un mar a favor. Todo empieza a estar en contra de Zidane. Se le ha roto el palo mayor y es capitán manejando un timón a la deriva. A Valverde le han llenado de provisiones para que pueda acabar la ruta sin grandes problemas. A Zidane le anuncian que tiene el agua justa y entre la tripulación puede haber conatos de rebelión a bordo. Valverde navega por el Mediterráneo con ausencia de tormentas y Zidane está junto al Estrecho aguardando a que los vientos le permitan regresar a casa.  Todo está en contra.

En el Barça hay festejos con presentación de nuevo ídolo. Puede ser compañero piloto junto a Messi. En el Madrid hay problemas en la marinería y el capitán grita a bordo que no necesita a nadie, que con los hombres de que dispone tiene suficiente. Antes de que las ratas suban a bordo, el capitán, sin abandonar el timón, ha marcado la ruta. Ni la mínima variación aun cuando las olas sigan azotando por babor, estribor, proa y popa. Zidane no cree en las tormentas. Pero existen. Él mismo ha tenido que conversar con las gentes más adictas y consecuentes para tratar de hallar salida a la marejada.

En el Bernabéu puede haber broncas en cuanto un nuevo tropiezo se produzca sin justificación. En el Camp Nou la directiva está sometida a los vaivenes políticos. En este sentido, mientras Bartomeu no es dueño absoluto de sus movimientos, Florentino no tiene otros problemas que los internos. La cuestión está en saber si en la Casa Blanca hay conciencia de cuanto sucede o se sigue confiando en que soplen nuevos y favorables vientos. En ello estamos.

Posdata. Marcelino es especialista en relanzar a jugadores. Con él, Vietto triunfó en el Villarreal. En el Valencia vuelve donde solía.  En el Atlético tuvo travesía de desierto.