Villar se mofa de Rajoy

Ángel María Villar ha tenido un arrebato. Ha retado al Gobierno de España y se ha mofado del presidente Rajoy. Ha arremetido con todos los representantes del deporte español empezando por el Secretario de Estado Miguel Ángel Lete. Villar ha salido no a dar la cara, sino a mostrar la cara que tiene. Ha pasado por la cárcel y aún concediéndole el derecho que asiste a todo ciudadano de la presunta inocencia, es evidente que hay un juez que no ha reparado en mandarle a la cárcel y en mantener las acusaciones que lo llevaron a tal extremo.

Su aparición ante los medios informativos ha sido una salida de pata de banco. No ha esgrimido ningún argumento que le pueda exonerar de las investigaciones judiciales a que está sometido. Ha puesto pies en pared porque le duele dejar la presidencia. Más aún, comienza a sentirse aislado porque le quedan menos fieles de los que creía.

El fútbol español está ahora pendiente de la opinión del Consejo de Estado. El futuro está en el final de su andadura de más de veinte años al frente de una entidad en la que ha hecho cuanto le ha venido en gana. Es la tercera vez que pretende poner de rodillas a un Secretario de Estado. Sus retos comenzaron con Lisawetzki, en vísperas de la Eurocopa que acabó ganando España con Luis Aragonés en el banquillo. Se las tuvo tiesas con Miguel Cardenal y con cualquiera que pretendiera poner orden en las relaciones con la Liga de Fútbol Profesional, los calendarios, las transmisiones de los partidos y las ventajas económicas que suponen  la venta de los derechos. Se ha obcecado y cegado con las ansias de poder. Nunca admitió que existiera la Liga. No lo hizo desde el comienzo de la misma. Hasta se permitió polemizar con un hombre de bien, paciente y pactista como fue Antonio Baró Armengol.

Con Javier Tebas no ha querido ni tomar café y si le faltaba alguien en su colección de enemigos, los que realmente se crea, ha incluido al actual Secretario de Estado. Que haya tenido problemas con los presidentes de la Liga y los Secretarios de Estado, uno del PSOE y dos del PP, dicen mucho de su calidad de diálogo. Todos han querido conversar con él y en las ocasiones en que se ha solicitado su presencia, para discutir algún asunto importante, ha enviado a alguien en su representación. Siempre ha pretendido ningunear a cuantos no comían en su pesebre. Le faltaba Rajoy y lo ha rebajado a ayudante de Lopetegui.

Posdata. El “proces” llega al Bernabéu. El Barça no hará pasillo al campeón del Mundialito.