El mayor ego de la historia

Ronaldo

Cristiano Ronaldo ha vuelto a dar la nota. No ha tenido mejor ocurrencia que sacar de su armario de vanaglorias el proclamarse el mejor jugador de la historia. Tal afirmación es propia de su nunca contenido y estomagante ego. Decir algo tan rotundo es tal estupidez que frase así solamente se puede adjudicar a individuos tontos para vender arena. Cristiano no es el mejor jugador de la historia. Para ello sería preciso olvidar a quienes han estado por encima. Y no solo en tiempos pasados, sino también en el presente. Messi siguen siendo superior porque es más jugador. Y hace jugar a los demás.

A Cristiano le ha avalado la cantidad de goles que ha marcado en su brillante carrera. No siempre ha sido Bota de Oro, pero el dato concreto está en la enorme cantidad de dianas que ha conseguido. En ello tampoco está por encima de Pelé. Quienes han estado en el podio, además de marcar goles se han dedicado a practicar el fútbol que él nunca ha exhibido.

Los grandes nunca se han distinguido por ser excelsos en una sola función. Nadie duda de las grandes condiciones de Yashin, pero era guardameta y su participación se limitaba a evitar goles, cuestión importante, pero no siempre la más armónica del conjunto. Jugar al fútbol es crear juego, es improvisar, sacar conejos de la chistera balompédica. Es saber estar en varias parcelas del campo. Es servir de cohesión. Es participar en el esfuerzo colectivo. Ser estajanovista cuando es preciso y elegante cuando la ocasión es propicia.

Cristiano no ha sido nunca jamás como Pelé. Ni por asomo, como Maradona. Y ni siquiera se ha parecido al gran ídolo del madridismo, don  Alfredo Di Stéfano. Pelé era un  creador. Maradona, un imaginativo. Di Stéfano el compendio de las virtudes futbolísticas. Don Alfredo era capaz de defender y sacar el contragolpe e incluso llegar al remate y marcar. Era director de la orquesta y solista para interpretar la mejor melodía. A Cristiano se le ha reprochado más de una vez su falta de colaboración. Se le ha visto poca veces echando una mano a los defensas en apuros. No recuerdo que en materia goleadora haya creado alguna obra de arte como las que dejaron para el recuerdo los tres citados.

Ser goleador es muy meritorio. Todos querríamos en nuestro equipo a un individuo capaz de lograr el tanto que da el triunfo. Pero eso no basta para ser el mejor de la historia. Tal vez se ha atrevido a decir tal patochada porque no la conoce. Y puestos a presumir de condiciones futbolísticas ya le convendría mejorar en los lanzamientos de libres directos. Por ahora es recordman mundial en errores. En los últimos cien disparos, según contabilizan expertos en esta materia, creo que no pasó de los cinco aciertos. En este momento es el mejor jugador del mundo, el número uno. Pero Messi no es de este mundo.

Posdata. En el podio no he incluido a Johan Cruyff, que también aportó variantes a los estilos futbolísticos.

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