No fue puro trámite

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En menos de un cuarto de hora, en el Bernabéu, se produjo lo que podría considerarse partido de trámite. En menos de quince minutos Mayoral y Cristiano pusieron el marcador tan de cara y tanta ventaja en la posesión del balón dio que pensar que este no era el Borussia, sino que nos lo han cambiado. Ni se parecía al que conocimos en temporadas anteriores. Luego, los madridistas comenzaron a jugar sin ansias y los alemanes se hicieron el ánimo. Un pase de Bartra estuvo a punto de ser gol de Aubameyang. Éste levantó la moral de los suyos con el tanto con el que logró que al descanso ambos conjuntos se retiraran sin grandes agobios. Y después, en tres minutos, el mismo Aubameyang logró el empate. No fue cuestión de trámite.

No era asunto de trámite el partido del Sevilla en Maribor. Era cuestión importante porque le convenía amarrar su participación en la siguiente ronda. No jugó como cabe esperar ante adversario de menor cuantía. Sin embargo, el equipo esloveno tomó ventaja en el marcador, pero ello no fue problema grave. No lo fue porque el Sevilla también jugaba interesado en Liverpool y este no defraudó. Marcó tres goles con cierta rapidez al Spartak de Moscú lo que fue alivio para los sevillistas. Pese a la derrota tenían abierto el camino para seguir adelante. Los seis tantos de los ingleses y el empate de Ganso dejaron a los sevillistas en la siguiente ronda.

Zidane echó manos de medio equipo suplente y encima se lesionó Varane y tuvo que modificar la defensa colocando a Nacho de central y a Lucas Vázquez de lateral derecho. A cambio puso en juego a Marco Asensio. El entrenador del Madrid tomó la respetable decisión de dar oportunidades. En la temporada pasada algunos de los jugadores alineados ayer hicieron creer que la plantilla  era realmente tan extraordinaria que podía ganar títulos con la segunda fila. Ciertamente, también hubo cambios importantes que tienen que ver con la potencialidad del conjunto. Pepe, Morata y James daban seriedad  y confianza en las tardes en que tenían que tomar la responsabilidad de mantener las diferencias.

La entrada de Ceballos y el modo en que Asensio encontró huecos por la banda izquierda  pusieron el partido en acoso y derribo. Que llegó con un buen disparo de Lucas Vázquez que aprovechó los inútiles despejes alemanes. Los jóvenes reivindicaron a aquellos que crearon tantas ilusiones en Chamartín. Los relevos acabaron siendo nuevas bondades.

 

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