Valencia y Barça, siguen invictos

Los viejos cronistas se servían de tópicos para encabezar sus crónicas. Una de ellas era la de “partido con dos partes bien diferenciadas”. Valía tal apreciación para definir lo que fue el encuentro de Mestalla en el que los dos primeros de la clasificación mantuvieron su condición de invictos y con su igualada dieron esperanzas a Madrid y Atlético. Valencia y Barcelona perdieron dos puntos o lo que es lo mismo, los perseguidores se les acercaron a esos dos puntos. El Barça apabulló al Valencia durante el primer tiempo. En el segundo cambió el panorama y, además de equilibrio, los locales se adelantaron con gol en jugada de Guedes, Gayá y remate final de Rodrigo que pusieron al Barça contra las cuerdas.

Empató Jordi Alba en pase magistral de Messi en el minuto 82, y ello fue premio para lo buscado medio tiempo. Fue partido vibrante cuando los barcelonistas trataron de igualar y las valencianistas, además de defenderse, buscaron aumentar la ventaja. El  empate llegó en los instantes en que Garay estaba pidiendo el relevo y no se producía. Hubo algo de despiste en la llegada de Alba. Si bien los barcelonistas se marcharon sin conocer la derrota, las valencianistas mostraron una imagen que está en consonancia con lo vivido hasta ayer. No hay casualidad sino causalidad. Un buen entrenador, buen sistema de juego y futbolistas que junto a la calidad aportan compromiso para no estar por debajo de los equipos tenidos como superiores.

Se equivocó Neto portero del Valencia que no paró el balón y se le coló entre las piernas. Se equivocó el juez de línea porque no vio que la pelota entraba en la portería. Se equivocó el árbitro que tampoco vio lo que vio medio mundo. Se equivocó la paloma. No hay todavía VAR, No hay ni siquiera ojo de halcón. Fue la jugada que pudo haber pagado los méritos del Barcelona que no dejó jugar al Valencia en ninguna de las parcelas del campo donde hay que demostrar superioridad.

El Valencia tenía la obligación y tal vez la consigna de evitar que el adversario manejara la pelota como suele. El Barça tenía que evitar que los valencianista, rápidos en el contragolpe aprovecharan la mejor de las virtudes. Para evitar que Zaza y Rodrigo pudieran poner en apuros a Ter Stegen fue importante no solo tener el cuero en los pies, sino recuperarlo rápidamente. Los barcelonistas ganaron muchas de las disputas individuales de modo que de cada una de ellas salían con ventaja.

El segundo clasificado de la Liga no agobió al primero más que en un par de ocasiones aunque en ninguna de ellas tuvo que esforzarse Ter Stegen. Si lo hizo Neto que al margen del error del tanto, que no quiso por válido el árbitro, evitó uno en disparo desde muy cerca con el que quiso batirle Luis Suárez. Salvó el envite con un despeje con el pie derecho al estilo de guardameta de balonmano.

Hubo minutos del primer tiempo en que el juego valencianista pareció lo que siempre se llamó defensa numantina. Encerrado en su campo y evitando jugadas de peligro en su área, se fue al descanso quizá con sentimiento del deber cumplido. El empate a cero era satisfactorio. Después hubo otro conjunto. Otras prisas por evitar lo que se presumía. Más concentración, menos errores en el pase. Más balón. Más apuros para Ter Stegen y sus defensas. Si en la primera mitad todo el Barcelona fue superior línea por línea con jugadores de desempeño excepcional, en la segunda los valencianistas se igualaron e imposibilitaron que los adversarios fueran tan superiores.