Berizzo y Ortí, solidaridad futbolística

El Toto Berizzo, entrenador del Sevilla, ha concitado una ola de solidaridad al conocerse que padece cáncer. No es la primera vez que un hombre importante del fútbol padece enfermedad tan temida. Hace años, Penev y Molina tuvieron que pasar por la intervención quirúrgica  y tratamiento quimioterápico para resolver sus problemas en las partes nobles. El mundo del fútbol también se unió a ellos y les deseó la recuperación que, afortunadamente, se produjo. Hace unos meses fue el defensa del Athletic Club Yeray, quien pasó por contratiempo similar y tanto sus compañeros como el resto de los profesionales españoles se sumaron al deseo de que volviera a jugar. Lo hizo y ello fue gran alivio y amplia satisfacción. Tuvo pequeña recaída de la que también se dio cuenta en su momento. Ahora, se acaba de anunciar el momento crítico del expresidente del Valencia, Jaume Ortí, también por un cáncer, en este caso de pulmón.

Hay constantemente noticias en las que los futbolistas padecen graves lesiones que los apartan de la profesión, a veces, durante medio año. Y desgraciadamente, se producen recaídas para tiempo similar como el caso del guardameta del Villarreal, Asenjo. Pero esta clase de contratiempos se consideran propios del oficio. Cuestiones que son tan habituales hay veces que se les concede poca importancia. No es el caso del cáncer. Esta enfermedad, que en los últimos años se ha convertido en uno de los peores males, una especie de maldición que ataca indiscriminadamente, sin tener en cuenta oposición social, edad, ni profesión.

Sevilla, por su entrenador, y Valencia, por su expresidente, están viviendo momentos de angustia. Dos personas queridas están atravesando horas dramáticas. En el caso del valencianista anuncian sólo minutos Fue un gran presidente. De los que no sacó pecho aunque durante su mandato se ganaron dos ligas, una Copa, una Copa de la UEFA y una Supercopa de Europa. Tuvo que abandonar el sillón presidencial porque lo quiso ocupar un rico del ladrillo, después arruinado, Juan Soler, que con la mayoría de acciones en la mano no quiso pasar la oportunidad de presidir Mestalla cuyo club dejó como un solar.

Jaume Ortí ha encontrado el aprecio de miles de aficionados valencianistas de lo que no han estado ausentes los profesionales a los que presidió. Berizzo es también el hombre por el que todo el fútbol español hace votos para que esté en el banquillo como si todo hubiera sido un mal sueño.

Posdata. Quienes sabemos lo que es la amenaza cancerígena somos fervientes creyentes de la doctrina del poeta latino Aulo Persio Flaco quien dijo: “qui resistit vincit”.   Berizzo debe tomar nota de ello. Es esperanza.