Épica en el Sevilla-Liverpool

Las emociones estaban citadas en Sevilla. Y hubo muy pocas en medio encuentro porque a la media hora el Liverpool ya había marcado tres goles y había dejado al Sevilla sin justificación alguna. Pero la fe se mantuvo y en el minuto 93, Pizarro empató. Del 0-3 a la igualada, partido para castigar el corazón. En Nicosia no podía haber otras incertidumbres que no fueran las actuaciones de dos de sus jugadores, Cristiano y Benzema, que salieron tocados del Metropolitano. Ambos rompieron con los antecedentes penales en dos jugadas. Cristiano ejerció de eficaz pasador, casi de hermano solidario y Benzema de rematador. Bien es verdad que el francés únicamente tuvo que hacer las carambolas que le preparaban a Fernando VII.  El portugués, al comienzo de la segunda parte reivindicó sus condiciones de rematador y, de cabeza, rompió con su sequía. Y aún repitió. El Sevilla buscó la remontada y la halló. El más difícil todavía.

El Sevilla se topó con el primer gol a los dos minutos, obra de Firmino, que repitió poco después. El Madrid se encontró con una genialidad que resultó nefasta para el protagonista. Vinicius se gastó una frivolidad con un artístico despeje de tacón que dejó la pelota fuera del área, pero a distancia suficiente para que Modric empalmara un disparo que Nauzet casi ni vio.

El guardameta canario tuvo un tropiezo que hizo temer por su relevo. Quedó casi fuera de combate tendido en el suelo y los médicos tuvieron que comprobar que podía estar útil para el servicio. Así fue, pero mejor habría sido que lo mandaran a la caseta porque el vendaval lo mareó mucho más. Hasta cuatro goles encajó en medio partido. Empezó Modric y siguió Benzema, dos veces, con Nacho de hábil rematador casi desde debajo del larguero. Después, la vergonzante goleada.

Benzema lavó su imagen con el oportunismo. Cristiano se empeñó sin éxito en chutar desde lejos y fue más eficaz cediendo la pelota al compañero mejor situado que en este caso era Benzema. Finalmente se satisfizo personalmente.  Para la media docena fue Benzema el pasador y Cristiano el rematador. Era a puerta vacía porque Nauzet estaba desbordado, pero era difícil llevar la pelota a la red porque estaba muy escorado.

Zidane optó por colocar la banda derecha con Carvajal, siempre oportuno y firme, con Lucas Vázquez. La izquierda debían manejarla Marcelo y Asensio. Tengo la impresión de que el defensa brasileño tiene mejor conexión con Isco. Asensio es jugador de indudable calidad, pero no responde a las mismas características que Isco. Éste manda más, dirige más, lleva mejor el fútbol de ataque y lo más importante, la creación de juego. Asensio es luz que brilla menos frecuentemente.

La goleada madridista sirvió de bálsamo. No hay mejor medicina que las victorias rotundas. En Nicosia no cabía otra opción. Mientras el Madrid seguía su marcha militar, el Sevilla trataba de mejorar su imagen. Ben Yedder marcó y ello dio ánimos. Alberto Moreno, exsevillista, hizo un penalti que Ben Yedder tuvo que repetir para que el segundo tanto tuviera validez. La grada tuvo motivos con la reacción de su equipo para poder cantar lo de “sevillista seré hasta la muerte”. Liverpool y Sevilla ofrecieron idénticos errores defensivos. Sirvieron para los seis tantos. No hubo lírica, pero si épica.