Dos grandes necesitados

Madrid y Atlético necesitaban ganar. Empataron en el nuevo Metropolitano  y se convirtieron en dos grandes necesitados. Con la igualada se quedaron a diez puntos del Barcelona. En el partido estaban en juego puntos y prestigios. Lo primero quedó en reparto. En la cuestión de los honores todo siguió igual. Griezmann, sustituido, se marchó del campo sin catarla. Cristiano acabó el encuentro, pero tampoco se llevó un caramelo a la boca.

El partido fue propio de un derbi donde se juegan más que la clasificación el honor de las hinchadas. Los jugadores hicieron cuanto estuvo en sus pies para complacer a sus parroquias. Hasta el último instante hicieron esfuerzo máximo. Tras lo desarrollado por el Atlético en el primer tiempo se podía pensar que en el segundo no podría suportar la misma intensidad. Y salvo unos pocos minutos la lucha siguió siendo intensa. Nadie se tomó un segundo de descanso. Todos buscaron la victoria hasta el momento en que el árbitro decidió que ya no había más prorroga. La presión y las entradas fuertes llevaron al árbitro a mostrar siete tarjetas.

Tal vez hubo demasiada ansiedad. De otra manera no se pueden entender que las ocasiones más claras de gol se fueran al limbo. Le pasó a Correa en el minuto tres de juego y le ocurrió a Cristiano cuando marcar habría sido llegar al final sin necesidad de buscar desesperadamente el triunfo. El portugués no dio señales de mejora. La primera carrera la perdió con Juanfran. Él y Benzema se perdieron ante la zaga rojiblanca.

Zidane recurrió a Asensio para que ayudara a Isco a manejar el fútbol de ataque, pero fue inútil.  Y era tarde. Simeone sacó al césped a Torres y Gameiro para intentar potenciar el atraque y tampoco sirvió. Los últimos minutos fueron de ataque casi continuo del Madrid y esta vez no ocurrió aquello de que en los instantes finales llegaba la victoria madridista.

Sergio Ramos con fractura de tabique nasal, a consecuencia de una involuntaria patada de Lucas, fue sustituido por Nacho. Este cambio no varió la ruta. Tal vez habría cambiado si Zidane se hubiera dado más prisa para alejar a Benzema del equipo.

Simeone planteó ante el Madrid su propio sistema. Intensidad al máximo. Ante adversario que tiene futbolistas que manejan mejor la pelota en el centro del campo optó por dejar a Griezmann como único delantero, Correa que participó mucho, pero marró casi todo cuanto tocó, acabó fundido físicamente. La opción de sacar a Carrasco, Torres y Gameiro fueron decisiones atrevidas. Estos dos últimos crearon la mejor jugada de su equipo. Lo que pudo haber sido gol lo resolvió Varane en despeje de cabeza.

El derbi no alivió a ninguno de los dos conjuntos. El espectáculo ofrecido si fue reconfortante. Fue pelea digna de dos que quieren ser campeones. Tal vez al Atlético le faltó velocidad en sus contragolpes. Al Madrid, que pudiera contar con alguien más que Marcelo para provocar apuros en el área de Oblak.

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