Dos penaltis salvaron a la Roja

Dos penaltis pitados por el generoso árbitro italiano Gianluca Rocchi salvaron a España. Dos penaltis marcados por Sergio Ramos y el tanto conseguido por Jordi Alba sirvieron para equilibrar los dos de Smolov y el de Miranchuk, con lo que se moderó la primera decepción de la etapa de Lopetegui. Tal vez los muchos cambios en la alineación puedan justificar lo sucedido en San Petersburgo. En realidad,  Rusia, selección anfitriona del próximo Mundial, no mostró condiciones para ser aspirante al título. España le dio más facilidades de las esperadas.

Lunev, portero de Rusia viste de verde. Yashin que debió ser su gran ídolo lo hacía de negro. Era “La Araña Negra”, que se retiró después de detener más de cien penaltis. Lunev estuvo a punto de parar el primero que le lanzó Sergio Ramos, pero le faltó la precisión que tenía Yashin. En el segundo fue espectador. El problema del equipo ruso no está en que el guardameta no pueda parecerse a Yashin. Es más profunda la diferencia con otros momentos. Bien podrían decir que cualquier tiempo pasado fue mejor. En la memoria española está la victoria contra una mejor Rusia en partido serio de competición. El de ayer no quedará para otro recuerdo que no sean los pocos detalles interesantes que se vieron durante el encuentro.

Jordi Alba tardó casi los mismos minutos para batir a Lunev que los que empleó para marcar el primer tanto a Costa Rica. Fue un relámpago de luz. Asensio lanzó la pelota al área rusa y Jordi Alba que se había colado como delantero cabeceó y puso a la Roja por delante. Fue lo mejor de la primera parte. El pase de Asensio, a ello le llaman ahora golpeo, fue preciso y precioso y el remate de Alba propio de un delantero avezado. Después demasiadas incertidumbres, despistes defensivos y falta de inspiración

La selección española, con cinco cambios respecto a la alineación que jugó en Málaga contra Costa Rica, pretendió mantener el sistema del buen toque, de la posesión para impedir que el equipo local se acercara a los dominios de De Gea. No obstante, antes de que marcara Alba estuvo a punto de hacerlo Smolov, el ruso más incisivo. Falló el remate de manera lamentable. Era ocasión clara de gol. Smolov se sacó la espina al batir a De Gea en los minutos finales del primer tiempo. Fue movimiento de hábil goleador y su tanto espoleó tanto a sus compañeros que la Roja se vio en apuros. Lo que había sido juego placentero se tornó en apurado final. Unos instantes de relajación facilitaron el tanto de Smolov y ello sirvió como revulsivo. Fueron los momentos más vibrantes de un juego que había sido hasta entonces propio de un encuentro más que amistoso.

Los rusos tardaron muy poco en equilibrar el marcador e hicieron lo mismo después del tercer gol español. Las modificaciones del conjunto no crearon mejor espectáculo. La entrada de Silva cuando ya estaban fuera del campo Iniesta y Alba, no fue suficiente para dejar en el campo la sensación de que se podía mejorar la actuación. Asensio tuvo buenos detalles, pero no manda tanto como Isco. Con éste, Iiesta y Silva, el fútbol que practica la selección es muy distinto.

El resumen de lo ocurrido en San Petersburgo podría ceñirse a las muchas pruebas que hizo el seleccionador. No hubo la conjunción exhibida frente a Costa Rica. A Rusia se le permitió la recuperación.

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