París Saint Germain, la gran amenaza

El presidente catarí del París Saint Germain ha revolucionado el mercado futbolístico europeo. Lo ha puesto patas arriba de tal manera que los dineros que ha pagado en traspasos y los salarios que ha pactado han puesto en pie de guerra a más de una estrella. Sin ir más lejos, a Cristiano que se siente discriminado por no alcanzar los dineros de Messi, Neymar y Mbpee. El propio Messi ya anda pensando en retocar el presunto pacto al que había llegado su papá. Lo que está ocurriendo lleva camino de convertirse en una locura que acabe en ruina en cuanto las irrupciones de jeques y chinos acaben en perversa burbuja.

En París se las prometen felices porque haber reunido en el equipo a Cavani, Mbpee y Neymar ha convertido en el Parque de los Príncipes en la cátedra del futbol europeo. Para empezar, le propinó soberana paliza al Bayern de Múnich cuya consecuencia inmediata ha sido la destitución de Carlos Ancelotti como entrenador. El club dirigido por ex jugadores profesionales a quienes se supone mayor templanza que a los dirigentes al uso, ha caído también en la quimera del cambio de técnico.

En el Madrid todavía creen que cielos y tierra le sonríen porque además de vencer en Dortmund, lideran su grupo, viven la reaparición gloriosa de Cristiano y Florentino Pérez ha anunciado  que sigue siendo el club más rico, y de mayor presupuesto, entre las entidades que se rigen por contabilidades tradicionales. No obstante, les empieza a preocupar que los parisienses les pisen la guitarra.

El Barça ha tenido dificultades económicas, no ha reforzado el equipo brillantemente y encima se le ha lesionado Dembélé. Cuando Messi no está inspirado, cuando no encuentra la solución, la preocupación crece. No es el aspirante que se creía. Y Messi sigue sin firmar su prolongación de contrato. E Iniesta, tampoco. Los dirigentes se han apuntado a la corriente catalanista del día y no se han percatado de que han instaurado las dudas en el vestuario.

El Atlético ha inaugurado estadio, pero ha vuelto donde solía. Perder en el último minuto con el Chelsea fue recordar noches aciagas como la de la final de Liga de Campeones de Lisboa frente al Real Madrid. Wanda Jianlin posee grandes negocios y grandes beneficios. Sólo él podría competir con el jeque catarí de París. Vitolo y Diego Costa son buenos  refuerzos, pero insuficientes.

Salvo que la guerra del vestuario destruya la potencia futbolística del PSG, hay que empezar a apuntarse a reconocimiento.

Posdata. Morata, ex madridista, pero de familia atlética vino al Metropolitano con el Chelsea a poner en cuestión la oportunidad de su traspaso. Se le echará en  falta.