Más lesiones y mayores sufrimientos

Las primeras jornadas de la Liga se están caracterizando por dos cuestiones inesperadas: Hay exceso de lesiones musculares, nunca se habían padecido tantas, y a los grandes les toca sufrir para ganar. El Madrid notó alivio con la reincorporación de Cristiano y sin embargo, ello no le sirvió para mejorar su imagen. En Vitoria ganó con dos goles del recién llegado, el bético Dani Ceballos, que le permiten mantener la diferencia de siete puntos con el Barça. Al tiempo, el Atlético le haya tomado la delantera y está a cuatro del líder después de derrotar al Sevilla,

Los clubes, y entre ellos los de la elite, cuentan en sus plantillas con médicos especialistas en lesiones musculares, un cuerpo de fisioterapeutas que pueden poner a uno en servicio con eficaz tratamiento y fundamentalmente, preparadores físicos responsables de la fortaleza muscular de los jugadores y, finalmente, dietistas que contribuyen a que la alimentación de los futbolistas sea la más idónea para beneficiarles físicamente. Algo está fallando porque ha habido clubes con tal número de lesionados que han roto los records más nefastos de la historia. Verbigracia: el Villarreal.

Los problemas físicos tal vez tengan que ver con el rendimiento de los protagonistas. No obstante, cuesta creer que el Madrid, que con los suplentes era capaz de las mejores hazañas no levante cabeza incluso con los titulares.

Empieza a ser curioso que Zidane, que se había mantenido al margen de cualquier crítica, ya está recibiendo algunos avisos. Se les discute, en voz baja y sin dar tres cuartos al pregonero, pero ya no es el intocable Zinedine. De todas maneras la crisis actual es, en mi opinión, cuestión pasajera. El problema no son los  resultados sino el juego que no es el más brillante. En partidos en que cuesta ganar como en Vitoria, no es exagerado poner sobre el tapete la cantidad de oportunidades de gol que crea.

En el Barça haya algo más preocupante: Valverde, que se ha adherido al club en cuestiones políticas, no comparte las viejas ideas de la entidad en materia futbolística. El Barça juega a una cosa mixta que no se sabe exactamente qué es. Hay acciones de contragolpe más que nunca, y de ello sale perjudicado aquello que se decía que era innegociable. Ser líder lo ha puesto a salvo de las protestas inmediatas. En Girona en el patio de su casa, es decir de Puigdemont, ganó con más apuros de los debidos. Y la tarde que se presumía exultante en lo político y lo deportivo fue menos. No hubo tantas esteladas y tampoco abundancia de goles.

Y en esto que a Cholo Simeone le recuerda el nuevo Metropolitano, preciso campo de fútbol, a un circo romano. Le gusta el calor del público y tengo la impresión de que desde la banda a partir de ahora, cuando mande a los suyos a la guerra lo hará de forma diferente: bajando el pulgar como un Nerón de turno. Y le servirá para seguir ganando.

Posdata. El Villarreal de este año no parece el que acabó la pasada temporada. Al entrenador lo empiezan a amenazar con dieta navideña sin turrón.