El viernes hacemos huelga

¿Qué hacemos el viernes? Alguien, y por ello habrá que pedir responsabilidades, no se ha percatado de que venimos del viernes pasado con partidos de fútbol, continuamos la presente semana con lo mismo hasta el domingo y cuando nos habíamos hecho a la idea de que no íbamos a parar nos hemos topado con el viernes para el que no se ha programado ningún partido y ello deja el día ayuno de emociones. Se nos ha ido la mano.

La gran jornada la hemos dejado para el jueves. Habrá cinco encuentros desde las ocho de la tarde hasta la diez. Para abrir boca, el Barça jugará el martes con lo que volveremos a oír aquello de que si gana al Eibar, lo que parece probable, le llevará siete puntos de ventaja al Madrid. Y es que han surgido los amigos de las estadísticas para poner en el tapete situaciones muy relativas ya que tomar tal ventaja, si ello sucede, es cuestión transitoria dado que los madridistas, también se supone que ganarán al Betis, y la desventaja seguirá de cuatro como quedó al acabar la pasada jornada. O sea, sin novedad en el frente que dijo don Eric María.

Sobre las posibilidades de Madrid y Barça se especula en exceso. El retraso por dos empates se puede solventar porque es propio de ambos escaparse en etapas de llano y sólo perder puntos cuando hay montañas que escalar. Sin embargo, por lo que se ha visto hasta ahora es mucho suponer que Eibar y Betis salgan trasquilados de sus visitas al Camp Nou y Bernabéu. El Madrid no anda fino. Sin Cristiano en el punto de remate le queda la opción del cabezazo de Sergio Ramos y ésto no es prodigio por más que antes del comienzo Keylor Navas y Casemiro se encomienden al cielo en sus ostentosas oraciones. Al Madrid le suele bastar un Cristiano para que haya bendición goleadora.

No está feliz Zidane con los suyos por perder a Morata. A cambio, le da por alinear a Borja Mayoral y éste apunta a suplencias muy vistosas. Ganar en Donosti como lo hizo da a pensar que los empates con Valencia y Levante fueron circunstancias anómalas.

No me gusta ser pesimista, ni recurrir a los malos augurios, pero el Barça no acaba de convencer y, encima, los dedos se le vuelen huéspedes. Se gastó una fortuna con Dembélé para suplir a Neymar y el muchacho, desgraciadamente, a la media hora de juego se ha visto obligado a pasar por el quirófano. Tiene para, al menos, tres meses de baja. Mejor suerte ha corrido con Paulinho que resolvió la papeleta de Getafe donde la igualada estuvo más cerca que el triunfo.

El Madrid puede que tenga algún tropiezo en medio de arreones espectaculares porque tiene plantilla para ello. El Barça no puede vivir solo de Messi. Sucede que ha perdido parte de su estilo. Le cuesta demasiado ganar los partidos. Se puede pensar con razón que no tiene aura sobre su cabeza.

Posdata. Juan Carlos Navarro fue una “la bomba”cuando apareció en la selección de baloncesto. Era bomba de racimo y por decisión propia se ha desactivado tras historial brillantísimo.

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