Partido de puro trámite

Apoel es una Babel. Lo componen jugadores de las más diversas procedencias. Incluso cuenta con dos jugadores españoles, pero la plantilla no deja de ser de segunda fila. Es meritorio pasar las rondas previas y clasificarse para la liguilla de cuatro. Con ello se hombrea con clubes tan importantes como el Real Madrid. Al Bernabéu sólo puede acudir para cubrir el expediente. Un resultado satisfactorio es evitar la goleada. Su presencia sólo conduce a cumplir lo estipulado, al consumo de partidos de Liga de Campeones aunque no sean de los que crean emociones indescriptibles.

En el campo del Madrid esta clase de encuentros resulta pesado hasta para el presidente del club. La coartada es consolarse con aquello de que como fuera de casa no se está en ningún sitio. Un conjunto como el madridista no se conjura para vencer. Sabe, antes de enfilar el túnel de vestuarios, que lo que se les viene encima es puro trámite. Lo malo de este sentimiento lleva a jugar a medio gas, a no emplearse a fondo porque se sabe que el triunfo llegará.

A los doce minutos Isco hizo la jugada, Bale centró y Cristiano, que reaparecía, mandó la pelota a la red. A partir de ahí los únicos momentos en que los chipriotas se asomaron a la zona del adversario fueron propiciados por la relajación. Es lógico que en este tipo de partidos los madridistas salgan a jugar convencidos de que ya están ganados.

Estas noches sin zozobra se consumen sin sobresaltos y lo mejor que se puede esperar es que los noventa minutos se hagan menos pesados. Con goles, el público se divierte sin contar con la potencialidad del adversario. Le valen las delicadezas de los suyos.

A Zidane se le lesionó Benzema y se quedó sin delantero centro porque en una etapa en que los jugadores de segunda fila han tenido oportunidades parece que Borja Mayoral no cuenta con su apoyo. No siempre es defensor de la cantera. Salió por Bale cuando todo estaba resuelto. La ausencia de especialista la tapó Cristiano que deambuló por la zona. Bale corrió por la banda izquierda con el apoyo de Marcelo, quien ha renovado su contrato hasta 2022. En noches como esta el heterodoxo Marcelo es capaz de inventar jugadas que despierten al personal.

De penalti llegó el segundo con Cristiano de nuevo protagonista. Fue la sentencia definitiva. Lo demás sólo podía ser un añadido. La goleada era inevitable. Y Sergio Ramos, obsesionado con el gol, suplió de chilena a un delantero de oficio. La guinda fue el debú de Dani Ceballos que suplió a Isco. Otro jugón que se añade al dúo Asensio-Isco.

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