El Mestalla reforzado dio la cara

El Madrid no es invencible. Yo así lo creía y contra el Valencia mostró errores casi inimaginables. Los madridistas pueden acudir al consuelo de las bajas de Sergio Ramos y Cristiano y los fallos cometidos por Benzema. Desde el punto de vista más crítico se puede argumentar que durante algunos periodos del partido no logró la superioridad que se le supone. Además, enfrente tuvo al Mestalla reforzado. Fue una muchachada que se dio a conocer en el Bernabéu y un par de debutantes que todavía desconocen las condiciones futbolísticas de sus compañeros.

El Madrid es conjunto consolidado tanto con los once mejores como con los que se supone de segunda fila. El Valencia es equipo en construcción. Tiene tras de sí el síndrome de la incompetencia de dos campañas anteriores en las que pasaron por Mestalla entrenadores fracasados, salvo Voro hombre de la casa bombero para los peores incendios, y jugadores pagados a precio de oro y cuya aportación ha sido casi nula.

Zidane no tiene más problemas que decidir sobre el futuro de Bale. Entre el galés y Lucas Vázquez hay diferencia enorme porque este crea más peligro en diez minutos que su compañero en ochenta. La primera pregunta que nos hacíamos se centraba en la necesidad de alinear a Isco y ahora resultaría palmaria incompetencia no contar con Asensio cada tarde.

El Valencia está en política de austeridad pero con sentido común. Ya no hay compras alocadas, sino fichajes que ayuden a formar un equipo que sepa luchar con el ansia de los que llegan. Marcelino ha impuesto sus mejores fórmulas para que en la pretemporada ya se hayan visto atisbos de futuro esperanzador. Al Madrid le supo jugar a pesar de que tuvo que improvisar una banda izquierda con dos laterales, Lato y Gayá, casi imberbes.

Los refuerzos de Murillo y Kondogbia han mostrado ya el acierto de sus incorporaciones. Falta que encuentre su mejor forma el central ex del Villarreal, Gabriel Paulista, y se está a la espera de un par de adquisiciones más.

Con Zidane, los madridistas pueden confiar en que, aunque le cueste, acabará por juntar en el césped a jugadores suyo futuro se prevé brillantísimo como es el caso de Asensio. Con Marcelino, el Valencia se asegura un director que tiene los pies en el suelo y sabe acomodarse a las condiciones de la plantilla para exigirle su mejor aportación.

Los madridistas no tienen razones suficientes para la mínima desconfianza aunque hayan tenido que ir a llorar a Los Paúles como se decía antaño. Los valencianistas tampoco están aún en disposición de disparar cohetes aunque esta sea costumbre más que antañona.

Posdata. Marcelino pronosticó que no sería sorpresón que ganara el Valencia. En el último minuto casi se dio.