Otro motín en el Barça

La derrotas futbolísticas suelen ser consideradas momentos de crisis. En el Barcelona las auténticas nunca surgen de los resultados. Estos colaboran, pero por debajo hay cuestiones puramente sociales en las que se acaba discutiendo sobre la buena conducción de la entidad lo que deriva en dimisiones o elecciones. El Barça está acosado por cuestiones legales en los juzgados, derivadas del fichaje de Neymar. Ahora, la sociedad barcelonista se topa con que la salida del jugador brasileño ha servido para crear incomodidad entre los futbolistas y lo que es peor, la autoridad de los dirigentes sobre los propios futbolistas.

Neymar visitó la Ciudad Condal acompañado del también disidente Dani Alves y encontró el apoyo moral de los compañeros, de los miembros de la plantilla profesional, el día en que la entidad lo denunció ante los tribunales en reclamación de cantidad. Lo más llamativo ha sido que haya circulado por las redes sociales la fotografía en que Messi y Luis Suárez prestan apoyo moral a su ex compañero.

No es la primera vez en la historia del club en que los jugadores se han puesto de manos y han protagonizado actitudes de contestación como el famoso Motín del Hesperia del que se pudo salir porque Luis Aragonés, el entrenador, se sumó a las peticiones de los jugadores para que alguien mantuviera la autoridad ante ellos. El famoso motín lo resolvió Aragonés llevando al equipo a la conquista de la Copa. Ello lo hizo contándole al propio presidente José Luis Núñez cómo lo iba a conseguir.

Aragonés salvó la imagen del presidente y consiguió que los futbolistas ganaran la final como si no hubiera ocurrido nada tan anormal como aquél motín. En agradecimiento no le renovaron el contrato.

En estos momentos la cuestión parece mucho más grave. Messi no ha firmado la prolongación de sus contrato y hay ofertas para que se marche. Iniesta, uno de los capitanes, parte del principal vestigio de la historia reciente, está dudando sobre su futuro. Si al Barça se le caen los más firmes puntales el edificio puede acabar en derribo.

El club no ha sabido reformar la plantilla. Se consideró suficiente contar con Messi, Suárez y Neymar y una vez más se demostró que los títulos no se consiguen con actitudes individualistas. El Barça ha perdido fuelle como consecuencia de los mediocres refuerzos y la perdida del mayor de sus valores: el juego de conjunto.

La división interna es grave amenaza. Los fichajes fallidos, desdoro. Las derrotas, el enfado de la parroquia. Los casi inevitables triunfos del Madrid la consumación de errática política. El fichaje de Neymar un cáncer con metástasis. Se acabará imponiendo la cirugía traumática.
Posdata. Valverde, el entrenador, puede ser la primera víctima. Estará más a mano.