Con Messi no es suficiente

El Barcelona actual no tiene la misma relación con el balón que sus equipos precedentes. Hay momentos en que le parece objeto extraño. Tengo para mí que no debe sorprender que no se traduzca en el juego azulgrana la precisión la elegancia y el sentido del fútbol preciosista y práctico del que se tiene memoria cercana. La comparación es simple. El mejor Barça tenía en el centro del campo a Xavi, Iniesta y Busquets. Ahora el trío lo forman el propio Busquets, Sergi Roberto y Rakitic. El albacetense no jugó ayer, pero cuando lo hace no es el que marcó aquel gol del Mundial de Suráfrica. Con Messi no es suficiente.

El partido con el Betis tuvo comienzo emotivo por el recuerdo a las víctimas del terrorismo, catorce personas a las que se dejaron como homenaje catorce asientos vacíos en el palco presidencial. “El cant del Ocells” de Pau Casals fue oído con el máximo respeto y el público ya había manifestado su adhesión a los jugadores que lucieron camisetas dedicadas al triste acontecimiento. La grada tardó en hallar momentos de satisfacción futbolística porque su equipo apenas pudo con la presión bética.

Llegó el primer tanto en toque infortunado de Tosca y el segundo ya fue producto de jugada en que arranca en Messi y acaba en Sergi Roberto. Con anterioridad Messi ya había estrellado un balonazo en un poste en disparo de libre directo. Y ello sucedió después de media hora en que la claridad en el ataque no era lo más constante.

El Barça tiene nuevo entrenador a quien gusta imponer su estilo y en el Camp Nou lo tiene difícil porque el de la casa no hay que inventarlo. Se trata de no romper nada. Para ello, sin embargo, es preciso que junto a Paulinho lleguen nuevos fichajes que pongan firmeza en el conjunto. Coutinho, Seri y Dembelé son casi cantos de sirena. Es evidente que contra el Betis se notaron las ausencia de Suárez y de Iniesta al menos durante media hora.

La construcción del Barça es gran incógnita. Messi aún no ha renovado su contrato y a Iniesta le surgen dudas. Por el argentino se dice que el Manchester City, el que dirige Pepe Guardiola, está dispuesto a desprenderse de 300 millones de euros. Sin Neymar el Barça ha de recomponer el equipo y ya surgen dudas metafísicas sobre la conveniencia de hacerle un equipo a Messi o con sus dineros montar nueva estrategia. Vender a Messi podría ser el suicidio de la actual directiva. Sólo con él no hay auténtica oposición al Madrid. Ayer, encima estrelló tres balones en los postes. Faltaron en las gradas las emociones de sus tantos. Y hubo más de un susto bético.

Posdata. El comienzo de Liga ha traído pequeñas sorpresas. Parece que no es fácil ganar.

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