El balón, ahora, es del Madrid

El equipo que tenía como característica fundamental poseer el balón lo ha perdido. El conjunto que basaba sus posibilidades en los individualismos se ha transformado y juega solidariamente y se adueña de la pelota y los espacios. Salió el Madrid a toda velocidad y en cuatro minutos mostró su presión y la presencia en todas las zonas con superioridad en el manejo de la pelota y la lucha en los balones divididos. El Madrid  casi caricaturizó al Barça al que solo le quedaban los momentos mágicos de Messi que tuvo pocos porque de nuevo Kovacic le cortó el paso constantemente. Las tres ocasiones de gol que tuvieron los azulgrana fueron frustración. Y el Madrid siempre se fue arriba. No hubo color.

El Madrid ganó en el Camp Nou de manera inapelable y hasta brillante en algunas fases del partido. En Madrid se ha hablado más que de las buenas actuaciones de Kovacic e Isco o la aparición estelar de Asensio, de la sanción a Cristiano, que fue de niño bonito exhibiendo su tableta aunque eso no lo han observado sus fieles turiferarios. El Barcelona decepcionó y mostró sus carencias y no sólo la de Neymar. Pero más que de las necesidades apremiantes del conjunto y la mala gestión de sus cargos técnicos, que no acaban de fichar a los     futbolistas imprescindibles, se han dedicado a poner en Piqué el error fundamental de la derrota.

Zidane, que no conoce la historia del Madrid, solo la más reciente, desconoce a los árbitros de otros tiempos dirigidos por el señor Plaza, Sánchez Ibáñez, por ejemplo. Sánchez Ríos, por citar otro, o al propio Sánchez Arminio y se sorprende de que De Burgos Bengoechea no aceptara el empujoncito de Cristiano.

El portugués, condenado por desconfiado, ha imaginado estado de persecución. Debe ser por el asunto de Hacienda y los sudores que padeció cuando la jueza y el Abogado del Estado le pusieron las peras al cuarto, cuando fue sometido a juicio por sus insuficientes deberes con el Fisco.

El partido de vuelta de la Supercopa de España tenía menos chicha de la habitual en este tipo de enfrentamientos. Zidane no tuvo necesidad de recurrir a todos sus mejores porque la distancia de goles era importante y está comprobado que el Madrid con jugadores de la segunda fila está capacitado para ganar a cualquiera. En estos casos los aficionados madridistas, además de que acuden al Bernabéu para refocilarse con el triunfo de su equipo ante el más perverso de los adversarios, tienen oportunidad de ver a los genios de la casa, que no son todos los que gozan de titularidad. Verbigracia: Marco Asensio. Son los minutos en que se constata que no hace falta pagar muchos millones para contar con futbolistas de gran talla como los que alinea Zidane en encuentros en que se puede hablar de beneficio de inventario.

El Madrid anuncia superioridad manifiesta. En el fútbol no existe arrojar la toalla. El Barça si el reglamento lo permitiera tal vez se habría rendido.

Posdata. Ni fichando contrarreloj arreglará el Barça sus males. Valverde tardará poco en estar en la picota.

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