Tribulación y mudanzas

En tiempos de tribulación el Barça está haciendo mudanza. Ha perdido a Neymar y se ha traído de China al brasileño Paulinho y está a la espera de Coutinho y Dembelé. Le falló Verratti porque el PSG no lo dejó salir y encima se llevó a Neymar. Está en vísperas del comienzo de Liga y aún no tiene equipo estructurado. Perdió en casa con el Madrid en la Supercopa de España, y esto es mucho más grave que los problemas de mercado, y sus técnicos siguen buscando jugadores que acaben componiendo un conjunto, aunque no se parezca nada al de los pasados y gloriosos días de los títulos y la eclosión de La Masía.

Los tiros son diversos y en algunos casos casi innecesarios. La pérdida de Neymar está creando urgencias para justificar la política de las direcciones administrativas y deportivas y quizá de la prepotencia de otros días se pase a la humillación. El Barça ya no es tierra de promisión. Recuperar a Paulinho, emigrante que fracasó en Inglaterra es, aparentemente, brindis al sol. El jugador, no obstante, posee buen currículo, es internacional con Brasil y centrocampista que puede ejercer como atacante con gran tiro a gol y defensor con músculo para no desamparar a Busquets.

En el Camp Nou se echa de menos la magia de Xavi, pero con Valverde es casi imposible pensar en historias similares. Tiene concepto distinto y jugadores diferentes. Al argentino Dybala lo tiene bien atado la Juventus y no parece el futbolista idóneo dado que su posición se parece mucho a la del Messi de los últimos tiempos. Lo probable es que se entorpecieran por la misma zona.

El fichaje de Mbapeé se frustró para el club barcelonés y para el Madrid porque terció el PSG y les hizo mal tercio. Los dineros cataríes pueden con todo y el mercado está en sus manos. Griezman ha sido un brindis al sol porque se sabe que el Atlético no se puede plegar a las pretensiones barcelonistas y tampoco parece el hombre adecuado para suplir a Neymar.

Valverde ha intentado colocar en la parte izquierda del ataque e Deulofeu, que es más diestro que zurdo y tiene ideas muy distintas a las de su antecesor en el conjunto. El Barça está a la espera de difuminar la partida del brasileño que ha dejado en el ambiente trazos de desilusión y melancolía.

Posdata. No llegan futuros ídolos y no parten jugadores que no gustan a la parroquia. Ha llovido el dinero y, como la lluvia torrencial, no hará sazón en el campo.

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