Se llama Saúl y es del Atlético

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Es hermano de Aarón y le llaman Saúl, que aunque está dentro de misma historia debería ser Moisés. Y no porque fuera salvado de las aguas, sino porque fue él quien salvó de ellas a la selección española. Lo hizo justamente cuando más necesaria era la labor solvente de un jugador que ha hecho una competición más que sobresaliente. Se llama Saúl y es del Atlético. Se llama Saúl y consiguió el auténtico “hat trick” como manda la tradición británica: tres goles y en la misma portería. También tiene nombre bíblico Ceballos. En el partido fue un gran Daniel. En el juego mostró las maravillas de las mejores esencias del Betis. Sería comparable con el balón a lo que fue su consocio Curro Romero. Entre Saúl y Ceballos, principales protagonistas, España se ganó un puesto en la final europea. Y a ella llegará como gran favorita

No era nada fácil ganar a Italia. Sus jugadores ofrecían el compendio del tradicional genio italiano y un cambio importante en su sistema de juego. Junto a  la presión que durante la primera media hora impidió a los españoles crear alguna jugada de mérito, practicaron un fútbol más elaborado de lo que se podía esperar. Hasta el punto de que alternando presión con buen manejo de balón, los creadores españoles no hallaron demasiadas oportunidades desde para lucirse.

Kepa Arrizabalaga, el nuevo “Chopo”, tuvo que intervenir antes que su colega Donnarumma, famoso por las intenciones de fichaje que por lo visto tiene el Real Madrid, incluso más que por su calidad, que es buena.  No tardó más de tres minutos Chiesa en poner en apuros a Kepa y los españoles no dispararon a, puerta hasta la media hora.

Ceballos tuvo destellos de gran calidad y Saúl y Asensio tardaron en componer el motor de acción del equipo. Con minutos de más dominio italiano Sandro fue el atacante  que buscó con su movilidad descomponer la zaga italiana. Luchó hasta el extremo de retrasarse hasta la zona media para recuperar balones y buscar algún hueco para sus compañeros.

En jugada brillante de Ceballos marcó Saúl el primer tanto. Italia con diez jugadores por expulsión de Gagliardini, uno de los más eficaz en el palo y tente tieso, que adornó a Italia, llegó, inesperadamente, el empate en jugada de Bernardeschi, futbolista de calidad excepcional que se buscó solito la ocasión para batir a Kepa. Tardó dos minutos Saúl en poner de nuevo la ventaja con un gran disparo. Y para rematar la función el mismo jugador atlético certificó el pase a la final con pase de Asensio.

Alemania hizo bueno el aserto de Gary Lineker de que juegan once contra once y gana Alemania. Pero lo tuvo que hacer después de la prórroga y los correspondientes penaltis. Visto lO ofrecido en la semifinal es probable que España rompa la maldición lanzada por el ex futbolista inglés.

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