Valverde recoge tres herencias y Messi

Valverde

Tito Vilanova tuvo que lidiar con la herencia gloriosa que le dejó Pep Guardiola. Luis Enrique tuvo que pechar con la historia de sus dos antecesores y se hay marchado tras conquistar nueve títulos. Su etapa  no podía ser tan apabullante como la primera, pero no ha sido de menor cuantía. Luis Enrique se ha ido dejando estela de gran entrenador aunque nunca gozara de inmensas simpatías porque jamás pretendió ser un tipo simpático. Le preocupaba más su trabajo que la imagen que podía dar al exterior. Ahora entra en acción Txingurri Valverde quien ha desempeñado buena labor en el Athletic Club. Le toca enfrentarse a tres historias brillantes.

Valverde tiene tras de sí un historial que si bien no  ha emulado a sus antecesores en el Barça es a tener en cuenta. Ha triunfado en varios clubes. Su único fracaso fue en el Villarreal. Allí se equivocó porque pretendió cambiar el sistema que había impuesto el chileno Manuel Pellegrini. Valverde marró cuando pretendió cambiar la fórmula con la que el equipo había jugado en las temporadas anteriores y con notables éxitos nacionales e internacionales. Habló de que quería dar su toque, su estilo. Cambiarlo fue error y el equipo no se halló y acabaron por darle la boleta.

Lo más sensato que puede hacer un entrenador es no cambiar la fámula de arriba abajo. Luis Enrique ha sido acusado más de una vez de perder la identidad, de que el conjunto no se pareciera al del toque que tantos triunfos había obtenido y también tantos parabienes conseguidos en España y el extranjero. El Barça fue modelo a seguir. Tal vez en descargo de Luis Enrique habría que decir que cualquier innovación que tratara de introducir chocaba con la actitud que adoptase Messi.

Valverde igualmente juega en el campo de Messi. Lo peor que se le puede ocurrir es intentar implantar algo tan novedoso que tropiece con lo que Messi sea capaz de protagonizar. Vicente del Bosque llegó a la selección nacional, campeona de Europa, y sin cambiar nada fundamental renovó en Europa y ganó el Mundial. Nunca dijo que había que borrar las huellas de Luis Aragonés. Y le fue bien.

El Barcelona es entidad muy peculiar y aunque la conoce por haber sido jugador de la misma se debe tentar la ropa antes que pensar en tratar de que en el futuro inmediato se distinga al equipo por el sello Valverde.

Posdata. Zidane es listo. No da tres cuartos al pregonero. No hay modo de que se defina: ¿Bale o Isco?  No lo dirá ni por plasma.

Sobre el autor de esta publicación