Griezmann, principito, pero no rey

Griezmann

Griezmann, el llamado “Principito”, se está comportando de manera muy ingrata con el club que le ha hecho grande. De buenas a primeras está vendiéndose a otros clubes y la propuesta moral no tiene peso. Basa sus deseos de salir del club en el ansia de ganar títulos. En el fútbol empieza a ser estomagante que cualquier diosecillo se cisque en el club y se convierta en objeto de mercado. Aquello de apostar por los colores es historia para melancólicos. Hoy no hay amores. Manda el dinero. La ilusión de jugar en un equipo por haber practicado su religión desde la niñez es agua pasada que no mueve molino. En el caso de Griezmann es casi comprensible porque a fin de cuentas es francés y un trabajador que pretende ganar el mayor dinero posible y en el club que más gloria le proporcione.

Al galo le están faltando modos. Es admisible que desee ensanchar su horizonte. Es comprensible que si ha llegado a la conclusión de que en el Atlético no se puede pasar de las semifinales europeas y del tercer puesto de la Liga, se haya marcado nueva meta. Sin embargo, lo mínimo que se le puede pedir es que lleve adelante, si puede, su movimiento sin dar tres cuartos al pregonero. El club, sus compañeros y la afición que tanto aplaudió y lagrimeó en la despedida del Calderón, no merecen esa salida de pata de banco.

El domingo, en la jornada de despedida, pudo ver en los viejos jugadores de la casa su orgullo por haber vestido de rojiblanco. A muchos de aquellos futbolistas, que no todos alcanzaron el estrellato, se les recuerda con admiración y cariño. El fútbol es espectáculo, es negocio, pero también es sentimiento. La gente se encariña con los futbolistas. No obstante, no todos dejan huella y es posible que Griezmann, con su marcha pasara al baúl de los recuerdos. Todavía no es un histórico del club. Aún no ha hecho nada espectacular que pueda ser recordado. Es principito, pero no rey. En el club tiene espejo en que mirarse. Torres empezó siendo “El Niño” y para los colchoneros es como el hijo de la familia que ha triunfado.

Posdata. El mercado ha empezado a moverse. No habrá pugna Madrid-Barça. En el Camp Nou no hay tantos posibles como en el Bernabéu. Y necesita cambios radicales. Al Madrid le basta con vender a Bale.

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