Sublime decisión: A o B

En el Madrid se ha abierto una brecha conceptual. La teoría de que juega mejor el equipo B que el A, está ganando defensores. El juego de los suplentes es mucho más preciosista e incisivo que el que mantiene el conjunto cuando está en la alineación la llamada BBC. Con menos minutos crea muchas más jugadas de gol Lucas Vázquez que Bale. Con menos minutos en el ataque marca más goles Morata que Benzema. Sin Isco y Asensio manejando el balón el juego colectivo es inferior. Con estos jugadores de segunda línea se ataca más solidariamente y se defiende más colectivamente. Lucas, Morata, Isco y Asensio retrasan sus posiciones para defender la portería. El trío de estrellas se sacrifica menos y, consecuentemente los peligros ante la portería de Keylor Navas son mayores.

Es evidente que el Madrid tiene gran capacidad goleadora y es temible incluso en los momentos en que todo puede parecer perdido. Tiene recursos para levantarse, recuperar terreno y hasta ganar en el último minuto. Por el contrario también es más vulnerable. En lo que va de campeonato ha marcado 90 goles, que es la segunda cuenta tras la del Barcelona (101). En el aspecto defensivo ha encajado 38 tantos, 11 más que el Villarreal, uno menos que el Sevilla, 13 más que el Atlético y 5 más que el Barça.

Al margen de los datos, lo que realmente preocupa a los socios, y en parte a algunos miembros de los medios informativos, es la diferencia tan radical que existe entre el fútbol que practica el equipo con el once que parece invencible y el que aparentemente parece más débil. Los segundones emocionan porque juegan con mayor intuición, con más plasticidad en sus movimientos. Hay más sorpresa en sus reacciones. Zidane parecía inclinarse más por Asensio que por Isco. En Riazor se dio, además, una circunstancia que obliga a pensar que ambos forman un dueto que canta armónicamente. Se pasearon por el césped como pareja que anuncia compenetración, que parece destinada a manifestarse unida. Se complementan y su calidad les permite entenderse casi sin mirarse. Se adivinan. Son el futuro del Madrid. Pueden acabar recitándose como se hacía antiguamente con los medios tradicionales, al margen de las condiciones de los jugadores de antaño con respecto al dúo actual.

Posdata. Lenguas de doble filo pronostican como buen negocio vender a Bale que aún tiene cartel.