Barça y Madrid mantuvieron su duelo

El Barcelona, líder con un partido más que el Madrid, se enfrentó a Osasuna con el deseo de mantener el puesto y presionar al Madrid que jugaba después. En el Camp Nou hubo homenaje a Messi por sus 500 goles en noche en que marcó otros dos para remachar su ventaja para la “Bota de Oro”. El Madrid tenía necesidad de vencer en Riazor donde fueron derrotados Barça y Atlético, para no perder la oportunidad de recuperar el primer puesto en Balaídos el día del encuentro aplazado. El Barça acabó celebrando un festival de goles y el Madrid, con el segundo equipo, se dedicó a bordar el fútbol. Y a no ser menos en ambición goleadora.

Messi cobró más ventaja en la tabla de goleadores y André Gomes, que nunca había marcado dos goles en un partido, lo hizo. Alcácer, que no había hecho dos goles con el Barça en el mismo encuentro, los marcó y Mascherano, que pese a lo muchas tardes vestido de azulgrana nunca había paladeado el gol, lanzó el penalti, con la complacencia de sus compañeros, y borró su mancha.

Zidane presentó en Riazor el equipo B, con Kiko Casilla, Danilo, Varane, Nacho, Marcelo, James, Isco, Kovacic, Asensio, Lucas Vázquez y Morata y éste, antes de cumplir el primer minuto batió a Lux. El comienzo fue espectacular más que por los tantos que fue anotando por la calidad de su juego. Zidane puso a pelear a Isco y Asensio que se disputan una plaza en las ocasiones en que Bale está lesionado que desgraciadamente para él y para su equipo son ya demasiado frecuentes.

Isco, además de que manda más que Asensio en la conducción del juego, son dos futbolistas diferentes, ofrece últimamente más lucha, más intensidad. Pide la pelota y aún cuando la pierde se revuelve para recuperarla. En jugada en que luchó contra dos, cayó al suelo, se levantó facilitó la tercera diana de su equipo, obra de Lucas Vázquez. Fue el mejor y, además marcó la quinta diana.

El Barça tuvo instantes de incertidumbre cuando Osasuna batió a Ter Stegen en libre directo que desvió a la red un defensor de la barrera. La alineación con jugadores de segunda fila hicieron pensar que podía repetir una de sus peores actuaciones. Reaccionó y vapuleó a Osasuna que en el Camp Nou se despidió de Primera. Hubo minutos de pases horizontales, sin profundidad, que crearon ambiente aburrido. El gol osasunista hizo de banderilla negra. Fue provocar al monstruo.

Lo del Madrid fue distinto. Desde el comienzo practicó un fútbol mucho más ordenado y solidario que suele exhibir cuando jugadores como Asensio e Isco están en el banquillo. Hasta final de temporada se vivirá la discusión sobre la efectividad de la BBC o la perfección futbolística del equipo con los mejores artistas de la casa.

Posdata. Bale es la versión galesa del inglés Woodgate, que estuvo más en la enfermería que en el césped del Bernabéu.