Esta vez no tocaba

Esta vez no tocaba. Esta vez, el Barcelona no estaba iluminado. Esta vez, el árbitro, holandés, dio la impresión de que llegaba con la lección aprendida y nada de conceder la mínima ventaja al Barça. Tuvo, entre otras ocurrencias, la de amonestar con amarilla a Iniesta, el hombre que le marcó un gol a Holanda y le privó del Mundial. Desde el comienzo perdonó las faltas a la Juve y ante las azulgrana nunca dudó. No cometió graves errores aunque si se mostró adverso.

En esta ocasión la remontada era más difícil que ante el PSG. Remontar un gol contra un equipo italiano es ardua tarea y las más de las ocasiones inútil. No hay equipos más acostumbrados a nadar y guardar la ropa que los italianos. Tres goles en Turín fueron anuncio del final de etapa. Contra la Juve, al menos, el gol del honor. Y no lo hubo.

Los años gloriosos del Barça han acabado. Ahora toca enmendar errores. Ahora corresponde a los dirigentes barcelonistas remodelar el conjunto. Un entrenador es sólo una pieza. El equipo es más que un director de orquesta. Al Barça le faltan violines, clarinetes y alguna trompeta. Es decir, al menos un jugador en todas las líneas. Y en alguna, dos mejor que uno.

Luis Enrique no confío en la defensa de tres centrales Acertó porque con Jordi Alba de lateral- extremo fueron posibles ataques en compañía de Neymar. Éste, sin embargo, no halló la inspiración de hace un mes cuando se había convertido en el mejor del equipo. Messi estaba aherrojado en el centro del ataque y en la única oportunidad de marcar envió la pelota cerca del poste, pero fuera. También Higuaín tuvo su momento y detuvo el remate Ter Stegen.

El Barça no pudo con la defensa italiana. Messi, Iniesta, Neymar y Sergi Roberto intentaron el gol desde fuera del área, estilo casi desconocido en el equipo dado que el establecido es entrar con el balón en el área pequeña para lograr el tanto de encaje de bolillos. Fue casi exhibición de disparos desde lejos. Todos salieron desviados o interceptados por los defensores. Buffon apenas tuvo que intervenir.

Luis Enrique intentó el juego a la desesperada con aumento de delanteros, cuatro a los que se unía Piqué. En los últimos acosos fue Mascherano quien estuvo a punto de marcar. Al Barça solo le fue el final a la épica contra el PSG. Pero ello fue historia para las estadísticas.