Partido con espíritu de gran final

El Bayern jugó en Munich con diez hombres durante muchos minutos por expulsión de Javi Martínez. El Madrid no desaprovechó la ventaja y ganó. En Munich, Vidal falló un penalti y ello fue clara desgracia para su equipo. En el Bernabéu, el jugador chileno fue expulsado y dejó a su equipo en inferioridad cuando ganaba por 1-2. Vidal, sin duda, podría decir que hay siglos que no está uno para nada. Su equipo, tampoco, porque el segundo tanto de Cristiano, el que dio paso a las semifinales fue obtenido en fuera de juego. Marcelo, uno de los mejores, remachó el triunfo. La guinda fue de Asensio. Con tal ventaja en la primera parte de la prórroga la sentencia estaba dictada.

El partido tuvo características de final. Indudablemente, por lo que se ha visto hasta ahora, han sido los dos mejores conjuntos. Se vivieron toda clase de emociones con prórroga incluida. El Madrid tuvo que sufrir y con el primer tanto germano, marcado por Lewandowski hubo minutos en que perdió el orden con el 1-2 se vio acongojado. Tras la expulsión de Vidal recuperó el ritmo y en la prórroga su ventaja en el juego fue evidente. Zidane en los instantes en que vio en peligro la eliminatoria dejó a Cristiano como único delantero, Fortaleció la zona de creación con Asensio, que volvió a poner más que gotas de calidad. Isco fue relevado por Lucas Vázquez a pesar de que durante muchos minutos fue la batuta del conjunto.

El Madrid regresó de Munich con la semifinales casi ganadas. El Atlético se fue a Leicester con la ventaja de un gol y una defensa muy armada con Giménez por delante de sus centrales. Cholo Simeone no quiso arriesgar y con el gol de Saúl puso la eliminatoria casi sentenciada y la logró pese al empate final. El Madrid no tenía necesidad de buscar la victoria. Le bastaba con aguantar las intenciones goleadoras muniquesas.

Zidane tenía fácil contrarrestar las posibilidades de orden del Bayern en el centro del campo, que contaba con Xabi Alonso y Thiago. La lesión de Bale la dio la oportunidad de alinear a Isco. Éste jugó con plena libertad para que Cristiano y Benzema tuvieran más apoyo en las creaciones de jugadas de contragolpe. La posición de Isco tenía como inconveniente el hecho de que a Carvajal le llegaban Ribery, extremo y Alaba, lateral al que nadie le cortaba el paso. Pese a ello, los centros de este no tuvieron ocasiones reales de gol. El Madrid se dedicó al principio a esperar al adversario ya que era este el que tenía que buscar denodadamente el gol.

El Madrid no se sintió acosado a pesar de que el el Bayen el que jugaba en más funciones atacantes. Con paciencia fue equilibrando el juego y a los ataques muniqueses fundamentados en los extremos, con Robben, siempre activo y el mejor de los suyos, tuvieron que perder intensidad porque a toda velocidad no se puede aguantar todo el tiempo.

El Madrid tardo más de veinte minutos en tirar a gol. La gran ocasión se le presentó con la escapada de Cristiano y Benzema. El portugués, pletórico de ego, en lugar de ceder la pelota a su compañero que arribaba con más claridad quiso tirar a gol y Neuer detuvo el tiro. Poco antes, el guardameta germano ya había lucido su gran categoría.

Cristiano mejoró sus errores con dos tantos que han completado una etapa fantástica desde el punto de vista goleador. Al final, el mejor fue el Madrid. El encuentro, tal vez el mejor de la competición.