En San Mamés, partido bronco y copero

El Barcelona quiso interpretar en San Mamés un vals de concierto de año nuevo y se topó con una orquesta contraria que se echó en brazos de Chaikowski en plan “1812”. La diferencia de ritmo y de intensidad en la orquestación en fútbol se suele traducir en goles. Mientras los bilbaínos jugaban sin dejar un instante sin presionar y tratar de recuperar siempre el balón, los barcelonistas fiaron todo a su estilo, que como se sabe es inútil si no acelera. Jugar al paso cuando el contrario lo hace a la carrera lleva a marcadores adversos. El Athletic, que tomó justa ventaja de dos goles, se pasó en la percusión en la segunda parte y acabó con nueve jugadores por las dobles tarjetas de Iturraspe y Raúl García. Fue espectáculo total de los viejos tiempos de encuentros broncos y coperos.

La música de los bilbaínos estuvo acompañada del gran coro de San Mamés que desde el principio no dejó un instante de silbar a los adversarios y especialmente a Iniesta, a quien no perdonan un hecho de hace años, ni a Neymar que disgusta cuando hace un malabarismo. Dos goles en menos de dos minutos pusieron al estadio mereciendo aquel viejo titular de que había vuelto a rugir el león de San Mamés.

No era inimaginable que volviera a padecer el Barça una reprimenda porque ya en la Supercopa se llevó un 4-0. Todo estuvo centrado en el nervio de los jugadores. Los rojiblancos no dieron un balón por perdido y por el contrario los barcelonistas no tuvieron la posesión e incluso cometieron graves errores. El primero, de Iniesta, que perdió la pelota dentro de su campo y llegó el gol de Aduriz. Otro error posibilitó el tanto de Williams.

El Barça no pudo sacar jugada la pelota porque siempre tuvo encima a los contrarios. Además, medios y defensas se dedicaron a retrasar la jugada para que Ter Stegen mostrara sus condición se buen pateador virtud que se le alaba, pero que entraña graves peligros. Es más que peligroso tratar de conservar la pelota echándola hacia atrás para no dar la patada a seguir del rugby. Al guardameta en estas circunstancias se le pone en serios aprietos. Ter Stegen no necesita mostrar sus cualidades con los pies. Tiene que hacerlo con las manos y tengo para mí que en el primer tanto no estuvo acertado y en el segundo saludó la llegada del cuero al fondo de la red.

El Athletic fue claro dominador en la primera parte y en medio del fragor de la batalla apareció Fernández Borbalán que se distinguió por sacar tarjetas a cuantos le salieron al paso y le mostraron la mínima disconformidad. Solventó la agresión de Aduriz a Umtiti con tarjeta para los dos cuando el perjudicado, ya de pie, mostró su enfado. En las postrimerías del primero periodo el penalti que le hizo Etxeita a Neymar lo pasó por alto. No estuvo a la altura de un árbitro internacional. Las expulsiones de Raúl García e Iturraspe fueron claras por las faltas cometidas. De todas maneras abusó de tanta admonición.

Tras el tanto de Messi en libre directo, el Athletic se achicó. Los azulgrana subieron el ritmo y crearon constantes jugadas de ataque. Con dos hombres menos, los rojiblancos hicieron una defensa épica con el auxilio indesmayable de su hinchada que mereció tantos aplausos como sus esforzados futbolistas.

El Barça estuvo a punto de sufrir otra humillación y salvó los muebles. En el Camp Nou podría bastarle el 1-0.