Las deportistas, la mejor imagen española

beitia

Los resúmenes fin de año sirven, entre otras cosas, para que en los periódicos, emisoras de radio y televisión se usen los triunfos de las mujeres como coartada. Es el modo en que dejan de ser invisibles porque sus éxitos son poco perdurables en la memoria y, además, la mayoría de los deportes que practican aparecen en las primeras páginas una vez cada cuatro años. Las medallas de las deportistas son el consuelo olímpico porque suman más que los hombres. Afortunadamente, las mujeres ya no son el adorno de los desfiles olímpicos, ni el florero con el que se adornaban algunos dirigentes. También han dejado de ser éxitos esporádicos Ahora, es fácil jugar a ganador cuando se apuesta por las veces que van a subir a los podios. En Río, de las diecisiete medallas nueve fueron para las chicas. De las siete de oro, cuatro las ganaron las deportistas.

El año que ha concluido ha servido para volver a constatar que el deporte femenino no es aditamento sino plato principal. La lista de los grandes triunfos está ocupada casi fundamentalmente por nuestras atletas, que compiten con éxito en diversas disciplinas. Los nombres de quienes han sido orgullo de los seguidores del deporte en general son rotundos. Nunca una nadadora había alcanzado el nivel de Mireia Belmonte. Nunca nadie había subido tantas veces a los podios. En ello están incluidos los nadadores. Mireia ha sido nuestra reina en dos Juegos Olímpicos consecutivos y la gran baza en los campeonatos mundiales y europeos. Está en tal nivel que ya son obvios los elogios.

Salida, casi no se sabe de dónde, la onubense Carolina Marín ha conquistado los mayores honores en el badmington, especialidad que ha sido conocida en España gracias a ella. Luchar en las piraguas como Maialen Chorraut es también hazaña insólita.

Teniendo en cuenta la trascendencia olímpica del atletismo hay que colocar en lo más alto a Ruth Beitia, que tras años de duro entrenamiento, constante sacrificio y más de una frustración, en la que se quedó con la miel n los labios, al fin logró el oro olímpico, lo que fue la consagración definitiva. La halterofilia parecía destinada a los forzudos y ha tenido que ser una muchacha, Lydia Valentín, quien llegara a la recogida de honores. Finalmente fue doblemente galardonada porque gracias los dopajes de sus compositoras ha subido escalones en los podios en que estuvo en Londres y Río.

El baloncesto ya no es cosa se la selección masculina. También la femenina sabe lo que es la plata. Ya es costumbre que las chicas de la natación sincronizada y gimnasia rítmica estén en los podios. En diversas disciplinas hay mujeres españolas con renombre como Garbiñe Muguruza, Carla Suárez, Ona Carbonell, Gemma Mengual, Eva Calvo y Melani Costa. En los Juegos Paralímpicos la aragonesa Teresa Perales es ejemplo como ciudadana y deportistas. Nuestras atletas, en cualquier que sea su especialidad, son la mejor imagen del deporte español.

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