Bale empieza a parecerse a Woodgate

La acumulación de partidos es causa fundamental en las lesiones musculares de los futbolistas. En clubes como Barcelona y Real Madrid, que disputan al menos tres competiciones al año, son frecuentes las bajas de algunos jugadores. En muchos ocasiones, porque se da por recuperado a un profesional que necesitaría más reposo y de ahí las recaídas. El caso más paradigmático de jugador de cristal es el del galés Gareth Bale, que ha padecido ya quince lesiones desde que está en el Madrid y por ellas se ha perdido un buen número de partidos. Ayer salió de la clínica en que fue operado. No quiso ser intervenido en España, lo que fue claro desprecio a nuestros prestigiosos especialistas y se supone que la intervención servirá para que, al menos, en la zona reparada no vuelva tener problemas.

Probablemente, Bale prefirió cirujano británico porque con él no tenía problemas de entendimiento. En un quirófano español le resultaría situación más incómoda dado los escasos conocimientos que sigue teniendo de nuestro idioma. Bale en este aspecto no es excepción pues ya se sabe que un inglés cree que es nuestra la obligación de hablar su lengua.

El Madrid tiene la dura experiencia de haber contratado a un futbolista británico, Jonhatan Woodgate del que no pudo hacer carrera dadas los constantes perjuicios padecidos. Tardó un año en debutar y el día que lo hizo marcó un gol en propia puerta y fue expulsado. El Madrid acabó dándole la boleta después de una cesión. Por el club han pasado otros jugadores con gran fama que también tuvieron largas bajas como Redondo, Prosinecki, Robben y Ronaldo.

En el Madrid no quieren hacer números de lo que cuestan los daños de Bale, que unas veces son los gemelos, otras lo sóleos, esta vez los tendones peroneos del tobillo izquierdo y sus ausencias de la competición son muy notables. De momento, no podrá participar en el clásico de esta semana. Un futbolista de su potencia física no juega nunca diez partidos seguidos. Le han renovado el contrato por su calidad, pero con el riesgo de sus muchas ausencias.

Posdata. A Zidane, cielos y tierra le sonríen y me callo en lo que cree. Luis Enrique este sábado, tendrá que acogerse a sagrado. Por si acaso.