La Real ninguneó al Barça

No fue feliz en su juego el Real Madrid y pese a ello derrotó al Sporting. Hubo más sombras que luces, pero amarró los tres puntos. El Barça confirmó que Anoeta tiene cierta maldición para su fútbol y se tuvo que conformar con el empate. No lo mereció. En realidad salvó los muebles y se ha quedado a una distancia del Real Madrid que comienza a ser importante. En la próxima jornada se enfrentan ambos en el Camp Nou. Llegará sin angustias el Madrid y para el Barça será partido en que casi se jugará la Liga, una derrota lo convertiría en ex aspirante. En Anoeta se vio una gran Real. El equipo barcelonés quedó ninguneado.

Sin noticias de Rulli. Anoeta se preguntó durante medio partido que había sido de su guardameta. Años atrás, cuando llegaban mal dadas, la afición cantaba aquello de “no pasa nada, tenemos a Arconada” Frente al Barça pasaba tan poco en contra de de los intereses de la Real que había quien se preguntaba por qué hay que hacer caso al reglamento y alinear a un señor entre los palos cuando su presencia es innecesaria. El equipo de Anoeta se puso haber permitido el lujo de jugar sin portero ¿Para qué si el adversario ni tenía el balón como se le supone que suele ocurrir si siempre estaba en los pies de los suyos?

Los barcelonistas también pudieron decir que estaban sin noticias de Messi. Tal vez los jugadores azulgrana se preguntaron entre ellos de qué color era la pelota. No la veían. Los realistas eran sólo once, pero parecían más. Su despliegue físico y táctico era tal que siempre estaban listos para hacerse con la dirección del juego y estar prestos al ataque. Les sobraban energías. A los barcelonistas les faltaban todas. Llegaban tarde, cometían constantes errores en los pases. No se encontraban en el centro del campo para crear algún tipo de fútbol.

La Real acogotó al Barça. Le presionó muy arriba y le impidió salir de su campo con jugada. Ni siquiera pudo recurrir a la patada a seguir. Ya se sabe que ello no es su estilo, pero cuando el plan A no existe hay que buscar el sustituto y da la impresión de que los barcelonistas no lo tienen.

Rakitic, Busquets, que no parece el mismo y André Gomes que tardó en hacerse al equipo no tuvieron presencia fundamental. A los albiazules les bastó luchar más, ser más rápidos y tener más ambición para dejar a los adversarios relegados a su parcela y con sólo el 43 por ciento de posesión del esférico.

En el descanso se tuvo que poner aviso a la Ertainza para que tratara de encontrar a Rulli. Ocurrió en el minuto 50 y, posteriormente, se comprobó que estaba en su puesto. Fue hallazgo que apenas tuvo trascendencia porque los delanteros barcelonistas, salvó en el instante en que Neymar hizo la jugada de la tarde y Messi acertó a marcar. Un gol legal anulado a la Real dejó el resultado agridulce para los donostiarras. Era tanto que hacia justicia y que el árbitro no supo ver. El Barça ya ha tomado la costumbre de fracasar en Donostia.