Keylor Navas salvó el empate

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Reapareció Keylor Navas y tuvo tres intervenciones estelares. En la cuarta no estuvo tan acertado y su despeje de puños, cortito, sirvió para que el balón rebotara en Varane y Aubameyang lo acompañara hasta dentro de la portería. El tanto fue adjudicado al jugador del Dortmund, pero tal vez fue gol en propia puerta. En los restantes despejes, Navas acertó plenamente. Sobre todo en la segunda parte, en la que el Borussia no cesó en atacar hasta lograr el empate.

El Borussia salió dispuesto a acorralar al Madrid con presión intensa. Tal labor suele ser poco duradera. Es muy difícil mantener ritmo tan febril y ello tiene como consecuencia que el equipo que ha estado dominado en cuanto se quita de encima tal sistema se convierte en el peor de los adversarios. Así sucedió. Bastaron diecisiete minutos para que el Madrid hiciera una jugada en la que colaboraron Modric, Benzema y James acabara con el remate de Cristiano.

El ritmo del juego fue intenso y los guardametas se vieron obligados a emplearse a fondo. Cristiano lanzó el primer libre directo y lo solventó Burki. Gonzalo Castro tiró el segundo con peor intención que Cristiano y Navas tuvo que despejar. El uso de los puños fue la fórmula preferida del cancerbero madridista. En alguna de las oportunidades no se atrevió a blocar. En el gol, la altura con que le llegó la pelota fue la que le obligó a despejar con los puños. La tendencia actual de los cancerberos no es como era tradicional blocar los balones, sujetarlos con la ayuda del pecho. Los porteros actuales tienen la coartada de que los balones con los que se juega ahora no suelen llevar dirección regular en el vuelo y son difíciles de sujetar. Keylor Navas, en su reaparición, hizo auténtica exhibición del juego con los puños para ahorrarse peligros.

El tanto alemán nació en una estúpida falta de Sergio Ramos. Para los zagueros madridistas el fútbol de los germanos era vertical y ello obligaba a prestar mucha atención a los pases por el centro en los que se perseguía llegar con ventaja al área. Afortunadamente para el Madrid, no fue fácil a los germanos acabar esas penetraciones. Dembelé pudo batir a Navas y también pudo haberlo hecho Benzema. Éste, en la segunda parte, remató al larguero y la ocasión la aprovechó Varane con lo que se hizo perdonar su participación en el tanto del Borussia.

La ventaja madridista en el marcador no hizo bajar los brazos a los germanos que intentaron el empate. Su pretensión es ocupar el primer puesto del grupo. Hasta el final intentaron mejorar el resultado. El Madrid perdió el balón en demasiados minutos. Consecuencia de ello fue el empate de Schuerrle en el minuto 87.

Posdata. Que el equipo de Dortmund vistiera de amarillo no fue óbice, valladar ni cortapisa. El color no fue gafe.

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