El Villarreal brilla en la elite

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Con motivo del debú del Villarreal en Primera División, el cronista de ABC dijo que era una vergüenza que llegaran a la elite equipos como este. El primer gol lo marco Craioveanu y acabó encajando cuatro. El equipo de La Plana ha encadenado campañas en Primera y ha sido semifinalista en Liga de Campeones y Copa de la Uefa. Anoche, en el Bernabéu, plantó cara al Madrid y se llevó el empate. Nunca ha ganado en el estadio madridista pero no es la primera vez que saca un punto. No parece que sea vergonzoso que en Primera jueguen equipos que, aunque modestos, ofrecen gran espectáculo incluso ante los grandes.

Sergio Ramos es un defensa central excepcional, pero al mismo tiempo es capaz de protagonizar lo mejor y lo peor de un partido. En los saques de esquina se ha especializado en el gol decisivo. Uno de ellos sirvió para conquistar la Copa de Europa ante el Atlético de Madrid en Portugal. Anoche, en el Bernabéu, fue villano en el último minuto del primer tiempo al cometer un penalti que sirvió para que Bruno Soriano marcara el gol del Villarreal y dos minutos después, al reanudarse el encuentro, de cabeza, en el saque de esquina logró el empate que enderezó la batalla hacia su equipo. De villano a héroe.
Sorprende que, conocidas las facultades del central madridista en los remates de corner, los entrenadores del equipo contrario no estudien sus incorporaciones al área y le dediquen marcajes adecuados para evitar sus apariciones estelares.

Sergio es también protagonista en reacciones con las que pretende confundir a los árbitros. En Cornellá-El Prat cometió penalti, pero se puso a simular que el balón le había dado en la cara y el juez cayó en la trampa y ni pitó penalti ni le sacó tarjeta amarilla. En ese partido hizo oposiciones a la expulsión, pero se salvó. Contra el Villarreal intentó de nuevo actuación teatral y no consiguió el error arbitral. En los minutos finales escenificó un penalti y tampoco cuajó.

El gol del empate fue trascendental porque durante todo el primer tiempo ambos conjuntos se habían concedido muy pocos espacios y el Villarreal trató de manejar el balón con largas posesiones y con ello los ataques madridistas no hallaron espacios para el remate. El Submarino Amarillo dejó constancia de su capacidad para jugar ligando, con pases hacia el jugador mejor colocado. Dio sensación de gran conjunto al que resultaba difícil derrotar.

En el Bernabéu se sabe que, de acuerdo con aquella sentencia de Juanito en italiano macarrónico de que los noventa minutos son muy largos bastó que las órdenes o filipica del descanso de Zidane para que sus futbolistas reaccionaran y enderezaran el partido. El empuje madridista aculó al Villarreal y en los constantes saques de esquina llegó el empate y la angustia para su guardameta.

Zidane tuvo que recurrir a soluciones heroicas dando descanso a Bale y Benzema para dar opciones a Lucas Vázquez y Morata. Buscó solución similar a la que le proporcionó la victoria ante el Sporting de Lisboa. La lesión de Marcelo le obligó a colocar a Carvajal en la banda izquierda, zona en la que sólo tiene un suplente, el casi siempre lesionado Coentrao.
El Madrid buscó a la heroica el triunfo y no lo logró. No le ocurrirá esto muchas veces esta temporada.

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