Barça y Madrid, frustración de canteranos

La temporada futbolística va a tener protagonismos en jugadores jóvenes cuyo futuro inmediato se presume excelente y, sin embargo, su pertenencia a Madrid o Barcelona les puede causar grandes retrasos en su proyección. El Barça quiere fichar a Paco Alcácer y de producirse tal transacción el jugador mejoraría económicamente, pero no parece claro que pudiera sentirse feliz en el banquillo. Marcos Asensio es la nueva figura del Bernabéu y cuando el equipo tome la composición natural es más que probable que se sienta frustrado al conocer muchos minutos en el papel de relevista.

El club catalán mantiene constantemente la fórmula de La Masía, que le ha proporcionado grandes jugadores empezando por Messi e Iniesta, por poner dos ejemplos. En la actualidad hay varios por los que se puede sentir gran aprecio pensando en su futuro, mas puede suceder que acaben aburridos. Luis Enrique quiere un delantero y ello implica a Munir quien pese a las buenas sensaciones de la pretemporada, si se llega a producir el fichaje de Alcácer, su futuro está lejos del Camp Nou aunque en el caso de cesión no deja de ser descarte.

El Barça cuenta con Sergi Roberto como tradicional jugador de club al que utiliza para cubrir varias bajas y ahora parece destinado a ser lateral derecho en sustitución de Alves. Samper tiene también tarjeta de cesión o traspaso. Si lo más aparente de la cantera sale se desdibuja el papel de La Masía.

Alcácer alcanzaría en el Barça mejor salario que en el Valencia, pero su futuro como delantero tras Messi, Luis Suárez y Neymar sólo puede considerarse incierto. Su juventud le llevaría a vivir ansioso viendo las pocas oportunidades que iba a tener detrás de las tres figuras del club.

En el Madrid ya se ha dado el caso de James, contratado como gran figura internacional, y dado que su rendimiento no ha sido el mejor, su presencia en el equipo es ahora irrelevante. No cabe en el centro del campo porque su papel siempre ha sido de atacante y no parece probable que pudiera relegar a Modric, Casemiro o Kroos. Pensar en que Zidane deje en la suplencia a Bale, Cristiano o Benzema es utopía.

Marcos Asensio ha apuntado como jugador de importante presencia, pero para que ello suceda el entrenador ha de dejar en el banquillo a uno de los seis futbolistas citados. Podría sucederle que la modorra se apoderara de él como parece que le ha sucedido a Isco. El infante Odegaard, que llegó siendo más que niño y del que se cantaron toda clase de loas, es un problema porque Zidane preferiría cederle y tal no puede ocurrir porque no tiene edad para formar parte de una operación, que está perseguida por la FIFA. Su destino inmediato es el Castilla que no era el presumible para quien llegó con bandera, banda y música.

Los grandes clubes suelen presumir de su fomento de las canteras. Los fichajes de jugadores galácticos acaban por cortar el paso a lo mejor de casa.

Posdata. En Valencia se acentúan los cuentos chinos. El “maná” Lim es la gran decepción.