Madrid cambia medallas por Asensio

La gloria de las medallas olímpicas es efímera. Todavía estarán en las primeras páginas un día más. Por los aplausos de Barajas. Y habrá emociones reflejadas en los periódicos de cada ciudad donde se reciba a un ganador. Habrá poco más. Ya estamos en Liga y en Madrid, han comenzado a aflorar las bienaventuranzas por Marcos Asensio. Hemos vuelto a vivir capítulos conocidos. Asensio es el Isco de hoy. Éste fue el sucesor de otros jugadores por quienes el Bernabéu suspiró, los medios los elevaron al podio futbolístico y finalmente desaparecieron de la circulación y tuvieron que buscar sus posibilidades en otros lares.

Los Juegos han acabado con la polémica sobre la grandeza de Usain Bolt y Michael Phelps. No hay acuerdo sobre quien es realmente el rey. Ambos han sido laureados en varias citas olímpicas. El mundo se dividirá en bandos y no habría más decisión definitiva si el jamaicano decidiera competir en Tokio y participara en las pruebas de 400 y 800 metros, distancias que, según los expertos, le irían mejor que las de pura velocidad para las que los años no permiten seguir batiendo récords.

Tal cuestión va a dejar de importar en horas veinticuatro. Lo que apuntan los filósofos del borceguí es el duelo entre Barcelona y Madrid y mientras continúen jugándose la cabeza de la tabla seguiremos aceptando que por Messi y Luis Suárez tendremos a Zidane nuevo mago de la dirección de equipo, a Bale como nueva estrella, que sin Cristiano es capaz de enamorar al Bernabéu y por supuesto el nacimiento de la figura del futuro inmediato.
En el estadio madridista necesitan crear nuevas ilusiones. Marcos Asensio encarna la nueva figura descubierta cuando estaba en Mallorca, crecido en el Espanyol y ahora confirmado a las órdenes de Zidane.

El madridismo necesita apadrinar de vez en cuando a alguien que sea sorpresa en la Liga. Asensio podría ser nueva versión de algunos de los ídolos de aquella cantera en la que Michel, Martín Vázquez y Butragueño lideraron época brillante y llena de títulos nacionales. Les faltó, eso sí, conseguir una Copa de Europa lo que no lograron y hasta se llevaron algún rapapolvo como el de Milán. Aquella generación dio además, un intelectual como Pardeza, ejemplar tan poco habitual en la casa. A Pahiño, que era delantero centro goleador, le afearon que leyera a Tolstoi y Dostoyewski. Pardeza, licenciado universitario, no solo lee sino que, encima, escribe libros muy interesantes. Lo echaron del club de su puesto de director deportivo. Nadie hizo mención a sus debilidades intelectuales.

Asensio requiere cantores permanentes. Es deseable que no le ocurra como a descubrimientos de otros tiempos y al más cercano, Isco, que ha perdido aprecio en el equipo y en la grada.

Posdata. En Colombia están dolidos por la suplencia de James. Más debe estar el Madrid que pagó una fortuna y ha recibido pocos réditos.