Hay fichajes imposibles de amortizar

Los dirigentes del fútbol no han sido siempre modelo de prudencia en el gasto. Más bien ha disparado con pólvora de rey. La economía, en general, ha mejorado porque los ingresos por derechos televisivos han aumentado considerablemente en la mayoría de los países en los que se disputan las grandes ligas. Sin embargo, hay que preguntarse si los precios que se están pagando son adecuados a la economía de los países. Los ejemplos que dan algunos clubes son estomagantes cuando se comparan con los problemas económicos de la mayoría de las naciones en que se fraguan los grandes contratos.

Las cláusulas de los contratos de algunos astros son solamente referencia porque, indudablemente, nadie puede aportar cantidades tan desorbitadas. En el mundo de las grandes cifras no hay demasiados jugadores y, no obstante, se manejan cantidades mareantes. A la hora de la verdad se consigue rebajar la cifra de la que se parte porque, en realidad, cuando un jugador está en venta el poseedor de sus derechos federativos sabe perfectamente que lo que se pide no es de recibo y acaba rebajando.

A pesar de los anuncios de fichajes como el de André Gomes, por el que el Barcelona ha pagado 35 millones de entrada, con posibilidad de llegar a los setenta, o las fantasías con que se especula en el caso del francés Pogba, son auténticos desatinos. Antes de entrar en las negociaciones los clubes, sus responsables técnicos, deberían nasalizar las posibilidades del jugador.

En Valencia se han quitado un peso de encima con la venta del portugués Gomes, porque pese a su prestigio, no ha dado en el campo rendimiento espectacular. Lo pagado por el Barça es, en principio, generosidad impropia de buen administrador. Gomes es buen jugador, sin duda, pero inconstante. La regularidad no es su mayor virtud y en el Camp Nou ya han vivido una experiencia similar con el turco Arda Turan, que tampoco es estajanovista y no se hace necesario en la plantilla.

Pogba es tal vez el futbolista más sobrevalorado de la historia. Con la selección francesa no fue jugador fundamental. El seleccionador no le dio mucha bola al principio, tampoco a Griezzman y ambos acabaron siendo titulares indiscutibles y el atlético, máximo goleador.

Pogba, que tiene revolucionado el mercado y su traspaso está por encima de los cien millones de euros, es apetecido por algunos de los clubes mejores y más poderosos económicamente de Europa. Contra tales ansias convendría que alguien examinara hasta donde llega su rendimiento en un partido. Jugadores brillantes, pero que se pasan minutos de incógnito, no merecen tales dispendios.

Lo prudente en estos momentos es moderar el gasto. Hay contratos imposibles de amortizar.

Posdata. Messi y Cristiano son los mejores y tampoco valen los dineros que se les adjudica en el mercado.